Alazraki al rescate de Meade

Que Alazraki trabajara con Meade para este segundo debate no fue nada fácil. La figura de Alejandra Sota se interponía

Alazraki al rescate de Meade

Un empresario importante, de los más importantes de nuestro país, decidió hace unas semanas hacer un esfuerzo extra por levantar la campaña de José Antonio Meade.

Llamó al conocido publicista Carlos Alazraki –el de dale una madrazo al dedazo y el que considera un asco lo que podría venir con el de Morena- y le pidió que fuera a ayudar al Candidato del PRI.

-Tú ve a hablar con él, ve cómo lo ayudas y yo te pago…-, le dijo.

Alazraki fue a hablar con Meade. Platicaron de lo que podría hacerse en términos generales para mejorar su imagen, pero hacia el final de la charla el ex secretario de Hacienda le pidió que se pusiera de acuerdo con Alejandra Sota, su estratega de comunicación (impuesta por Los Pinos y pieza clave de Luis Videgaray).

¡Imagínense para las pulgas de Alazraki! Le contestó que de ningún modo, que él era una empresa y trabajaría directamente con él si aceptaba, si no, pues no.

Meade intentó suavizar las cosas, le dijo que era sólo por cuidar las formas; que se tomara un café con la ex colaboradora de Felipe Calderón.

Fue pues Alazraki a tomar el café con Sota. Ella le dijo que podía hacer lo que quisiera, que ella lo admiraba mucho, que no se iba a interponer…; que sólo tenía que ponerla al tanto.

Al fundador de la agencia Alazraki & Asociados siguió sin hacerle gracia el asunto y rechazó la propuesta.

Entró entonces al quite Dionisio Meade (papá del Candidato presidencial del tricolor). No hizo rodeos, le pidió ayuda para Pepe. El publicista le preguntó: ¿Se va a deslindar de Enrique Peña Nieto? No, respondió don Dionisio, eso no lo esperes, nunca lo va a hacer.

-Entonces va a perder…-, repuso su interlocutor.

Ayúdalo, insistió el papá. Alazraki ya no se animó a rechazar una vez más la propuesta y le entró al juego. Un juego que, dicho sea de paso, le apasiona.

Pero no la tiene fácil. No sólo porque Meade se niega al deslinde del gobierno actual y sale con la cantaleta de que él es quien va en la boleta y no el Presidente, y que la gente por quien va a votar es por él (como si fuera en una esfera de cristal), sino por su propio carácter.

Y es que su naturaleza no se presta propiamente para los enfrentamientos y los debates –es excesivamente moderado e intenta evitar cualquier conflicto, de ahí que haya transitado con facilidad por distintos gobiernos y de distintos colores-, como bien lo saben sus cercanos.

Alazraki y Meade arribaron juntos a Tijuana. Llegaron con dos apoyos extras nada despreciables: el Secretario  de Hacienda, José Antonio González Fernández (cuñado de Carlos Salinas de Gortari); y quien fuera director de Comunicación Social de Peña durante varios años (en el Estado de México y la primera mitad de su sexenio en Los Pinos), David López.

Para cuando usted lea estas líneas, sabremos si Alazraki logró lo que parecía imposible: transformar a Meade y ponerlo a jugar en verdad por la Presidencia de la República.

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GEMAS: En los fogueos del primer debate, José Ramón Martel hizo las veces de Andrés Manuel López Obrador. De su caracterización sólo faltó que AMLO levantara las manos y soltara su paz y amor.

 

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