Alameda en El Heraldo

El máximo cronista taurino de la historia escribió durante 25 años en las páginas del periódico que piensa joven


Desde el mismísimo primer número de El Heraldo de México, el martes 9 de noviembre de 1965, el maestro José Alameda escribió de toros. Siendo un maestro consumado del periodismo taurino, se dio el lujo de empezar con un tema simpático de menor fuste. El reportaje lo tituló: Beatles Taurinos. Hizo alusión a los toreros greñudos que, siguiendo la moda impuesta por los célebres músicos ingleses, se dejaron el pelo largo. Citó concretamente a Manuel Benítez El Cordobés y a Efrén Adame El Cordobés Mexicano.

Dos días después, el maestro dejó atrás esa alegría periodística –un detalle pinturero- y estrenó su columna llamada simplemente ¡Olé! para informar y opinar sobre el espectáculo de toros. Esto quiere decir que la primera columna taurina de Pepe Alameda en El Heraldo se publicó el 11 de noviembre de 1965. En esa primera colaboración abordó varios temas, entre ellos la construcción de una nueva plaza en Celaya y la boda de Carmelita Madrazo, ganadera de La Punta, con José Luis De Labra, padres del colaborador de esta sección Juan Antonio De Labra Madrazo.

Tiempo después, Alameda cambió el nombre de su columna por el de Signos y Contrastes, que duró has- ta 1990, año de su fallecimiento en la Ciudad de México. Terminaba así una brillantísima era de escritura articulada, profunda y conocedora. El balazo y el encabezado de su espacio y el de sus crónicas (o las de su brazo derecho en turno) empezaban siempre con la letra s, inicial de la palabra sí, pues al erudito de la calle de Goya le gustaba más afirmar que negar.

Poeta mayor, escritor de libros referenciales en materia taurina, articulista, licenciado en derecho, intelectual, ensayista, locutor, narrador de corridas, conductor de programas y realizador de extraordinarios cortos que cubrieron toda una época en las salas cinematográficas mexicanas, todo eso fue Luis Carlos Fernández y López Valdemoro, el hombre que dijo alguna vez: transmitir una corrida de toros por televisión es lo más difícil que hay en toda la profesión de radio y televisión. En la pantalla chica improvisaba con enorme cultura, emoción y facilidad de palabra. Ha sido el mejor de todos por su elocuencia, conocimiento e inspiración a flor de piel.

Tuve el privilegio de comentar a su lado una sola vez, el 15 de septiembre de 1987, durante un festival celebrado en la plaza del restaurante Arroyo. Actuaron Mariano Ramos, Jorge Gutiérrez y Javier Bernaldo. El festival se transmitió en vivo dentro del programa Mundo Latino del Canal 2, conducido por el comediante Mauricio Herrera.

Para este alamedista furibundo es un honor ser el columnista taurino de El Heraldo de México. Alto dejó el lis- tón el gran Pepe Alameda.

BLASONESHM@GMAIL.COM

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