Al rescate de los héroes

Seguidores de Zapata le dieron la espalda. AMLO tuvo que conformarse con estampitas y un acto insípido

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

El Presidente sigue en lo suyo: su enfrentamiento con la derecha, con los neoliberales, con los conservadores, con los oligarcas, con los fifís…

Y no sólo con los de ahora, los de ayer o los de anteayer; también contra los de hace 100 y 200 años.

Ése fue el punto central en la conmemoración de los cien años del asesinato de Emiliano Zapata en Cuernavaca que encabezó Andrés Manuel López Obrador: rescatar la memoria de algunos luchadores sociales y de nuestros héroes patrios. Pero, sobre todo, evidenciar abiertamente –para rescatar con orgullo su memoria- el maltrato que sufrieron por parte de los conservadores y la manera en que fueron denigrados:

A Hidalgo –apuntó ante la concurrencia y todo su gabinete– le llamaban demagogo…; pero fíjense que cuando estaban excomulgando a Hidalgo, él les dijo: ‘Ustedes no saben de la justicia, el único dios que tienen los oligarcas es el dinero’. Al presidente Juárez, recordó, lo denigraron mucho: No lo bajaban de indio; las mujeres fifís de ese entonces, cuando iban al baño, decían ‘voy al Juárez’.

A Madero lo trataron de loco los conservadores. Ese era el pensamiento conservador. Imagínense, apuntó López Obrador, al grado que su abuelo le escribió a Porfirio Díaz disculpándose de lo que hacía ese muchachito que, acusaría, ¡es hasta espiritista!.

¿Cómo trataban a Villa y a Zapata…? ¡De bandidos!

Para nosotros son nuestros héroes –asentó el Presidente-… Esa es otra diferencia que tenemos (con los conservadores), otra manera de pensar…

Sigamos sintiéndonos orgullosos de lo que hicieron –pidió-. Y los vamos a seguir recordando. La memoria histórica siempre va a tener su lugar en la Cuarta Transformación. Así los homenajeaba. Con el contraste.

Y así cerraba López Obrador el homenaje luctuoso al Caudillo del Sur que había iniciado horas antes –en la mañanera- con la cancelación de un timbre, un boleto del Metro y un billete de lotería, con la efigie de Zapata.

Homenaje, paradójicamente, que no logró concretar por todo lo alto como hubiera querido y como originalmente se había planeado: ante la tumba del General y con sus nietos y los defensores de la Tierra y el Agua presentes.

Todos ellos –la verdadera fuerza y sangre zapatista que hoy queda- lo rechazaron porque no cumple su palabra, porque –acusaron- Andrés Manuel no cumplió con su compromiso de cancelar la construcción de la termoeléctrica de Huexca. AMLO tuvo que conformarse con un acto sin mayor profundidad en Cuernavaca –al lado de Cuauhtémoc Blanco y Hugo Eric Flores-, con la sola presencia de una bisnieta de Zapata, Lissethe Castro Zapata.

Meras estampitas, pues, frente a la lucha zapatista que aún pervive y que le dio la espalda.

 

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GEMAS: Obsequio del subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina, Maximiliano Reyes: Es una lástima que la OEA se esté convirtiendo en la EUA (Estados Unidos Americanos).

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