Al rescate de la ciudad de antaño

El GCDMX propone una fórmula de integración social mediante el conocimiento

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Hace muchos años, antes del terremoto que tumbó el Ángel de la Independencia en el 57, la Ciudad de México era un infinito parque de diversiones que se desparramaba por las calles de una urbe donde los peligros no eran muchos y una vibra comunitaria alegre y vigorosa inundaba los barrios.

En las calles se jugaba futbol, coleadas, tochito y burro entamalado, y lanzadas al aire, tras tintinear en las manos hechas cuenco, las monedas de cobre de 20 centavos recrearon los volados que desde los años 40 dictaban la suerte entre las águilas y los soles que caían al piso.

Estos juegos y la vida comunitaria en las calles se apagaron en los años 80, hasta desaparecer casi por completo de la faz de la gran ciudad. Las risas y la diversión callejera de los habitantes de los barrios se extinguieron al tiempo que crecía una sombra ominosa formada por asaltos, secuestros y asesinatos.

Hasta llegar a estos días: sólo en las últimas horas, dos hombres fueron asesinados a balazos y otro lesionado en las calles de Ciudad Nezahualcóyotl, mientras en Ermita Iztapalapa la víctima cayó bajo las llantas de un microbús lleno de hombres, mujeres y niños que habían salido a disfrutar el fin de semana.

¿Es posible recuperar la ciudad juguetona de antaño? Al menos en el papel, eso es lo que se propone el Gobierno de la Ciudad de México. Por primera vez en varias décadas estamos ante un intento serio por recuperar las calles y reconstruir el tejido comunitario roto por el crimen.

Se trata de 300 Pilares (Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes), que el gobierno de Claudia Sheinbaum creará en los barrios de la ciudad con la idea de rescatar a los jóvenes de las dinámicas de violencia y combatir la deserción escolar a través de ciberescuelas.

Los Pilares estarán situados en predios rescatados por la autoridad en las colonias más lastimadas por la violencia, y cada uno estará formado por directoras y promotores que serán las semillas de la comunidad.

Este año recibirán una inversión de mil 400 millones en infraestructura, más 567 millones en becas a talleristas y operadores, y 100 millones para comprar los equipos necesarios.

Tan pronto se abrieron, en algunos de ellos cobraron vida los antiguos juegos callejeros, bajo otras formas y ritmos.

En un Pilar del norte de la ciudad, los jóvenes se inventaron una clase de baile y a otros comenzaron a llegar atraídos por la creación de escuelas, la capacitación en distintos oficios y la promoción del arte y la cultura.

La regeneración del tejido social y la recuperación de los espacios públicos son indispensables para reconstruir la vida comunitaria de otros tiempos.

Contener la inseguridad y la violencia es una tarea que no sólo consiste en tener más policías, sino en crear condiciones y oportunidades para los jóvenes, los niños y los viejos, en las calles de la gran ciudad.

 

[email protected]

@wilberttorre

 

 

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno, malo y feo

Bueno, malo y feo