Al diablo con sus instituciones

Hoy, 12 años después, parece reeditar la frase. La enorme diferencia es que ahora es Presidente y tiene al Legislativo

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Que se vayan al diablo con sus instituciones fue la consigna de un iracundo Andrés Manuel López Obrador en la plancha del Zócalo el 1 de septiembre de 2006. Respondió así al fallo del Tribunal Electoral que reconoció el triunfo de Felipe Calderón en la elección presidencial, por apenas poco más de medio punto porcentual. Es probable que desde entonces haya marcado su relación con el Poder Judicial al que hoy fustiga.

Hoy, 12 años después, parece reeditar aquella frase. La enorme diferencia es que ahora es presidente de México y, por si fuera poco, tiene el control del Poder Legislativo.

No dudo que sería pertinente hacer una revisión a fondo de la manera en que opera el Poder Judicial. El problema es la postura que el Presidente y sus subordinados en la Cámara de Diputados y el Senado han asumido ante el Poder Judicial. El verdadero fondo del tema va más allá de cuánto ganan los ministros, magistrados y jueces. Se trata del equilibrio y la autonomía de los Poderes del Estado.

Si el fallo favorece al Presidente o su partido, entonces los jueces son demócratas y actuaron conforme a derecho. Si no, entonces son antidemocráticos y merecen su desprecio. Por desgracia, el lenguaje que estamos viendo en estos días augura que el encono continuará.

Por ejemplo, en un artículo publicado en El Universal, Pablo Gómez se refirió a los miembros del Poder Judicial como la burocracia dorada.

Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado, solicitó oficialmente información a la PGR sobre todas las investigaciones en curso sobre corrupción, que involucren a miembros del Poder Judicial. El propio presidente López Obrador declaró que sólo Donald Trump gana más que el presidente de la Suprema Corte, ministro Luis María Aguilar. Son calificativos y mensajes que no abonan a la conciliación.

Cierto, el enfrentamiento que estamos viendo es inédito. el magistrado Luis Vega Ramírez, presidente de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación, salió en defensa de su gremio y dijo una verdad incuestionable en el fondo esconden su verdadera intención: debilitar el sistema de pesos y contrapesos de nuestra democracia. La protesta de los integrantes del Poder Judicial en 30 ciudades es inédita.

El presidente López Obrador afirma que la reducción de salarios no está a negociación. Lo cierto es que estamos hablando de una disputa jurídica donde el Poder Judicial es juez y parte, pero no hay otra instancia a quien recurrir. El asunto tal vez termine en tribunales internacionales. Por lo pronto, la International BAR Association, que aglutina a 80 mil abogados y más de 190 colegios de abogados y sociedades de derecho en 170 países, ya manifestó su apoyo público al Poder Judicial del Estado mexicano.

Tel vez, la opinión más sensata fue del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez. Su postura es que todo este asunto se resuelva con base en la Constitución.

 

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