Aires de cambio

La emoción de la Fórmula 1 se había sumergido en un letargo, pero a partir de este campeonato muestra signos de una interesante recuperación, de la mano de Liberty Media

Netlog

Desde la llegada de Liberty Media a la Fórmula 1, parece que la máxima categoría del automovilismo se ha enfocado en renovarse. Y si es verdad que el agudo Bernie Ecclestone trazó las líneas geniales que le dieron exposure al negocio durante 40 años, la estrategia a seguir, de cara al futuro inmediato, debe potenciar el aspecto de la emoción, que es la esencia de las carreras de coches.

En este sentido, el cambio de reglamentación implementado en 2017 está dando buenos resultados. Por lo pronto, ha abierto una ventana por la que Ferrari vuelve a asomarse. Los de Maranello han construido un fiable monoplaza capaz de reventar la apabullante hegemonía de Mercedes en los últimos tres años, establecida desde que comenzaron a utilizarse los motores híbridos.

Decía el inolvidable Enzo Ferrari que las carreras las ganan los coches, no los pilotos. La frase reflejaba un alar- de que establecía jerarquías, y aunque pretendía desviar la importancia de los pilotos hacia los ingenieros, la Fórmula 1 de nuestros días está obligada a mantener un sano equilibrio de capacidades que permitan hacer lucir a ambas partes.

Desde luego que Liberty Media no puede dar un violento golpe de timón de 180 grados. Tampoco sería inteligente, ni le conviene. Pero sí que tiene la obligación de conciliar los intrincados intereses del medio, a fin de que los equipos y los organizado- res de los grandes premios trabajen con rumbo fijo en una misma dirección.

Las cuatro primeras carreras de la temporada han elevado el grado de emoción del presente campeonato. De momento, ya se sabe que Mercedes no lo va a tener fácil. Y eso es bueno. La alternancia en el lugar más alto del podio -de Vettel a Hamilton o ahora Bottas, sin descartar a Kimi, que está al acecho- sintetiza este primer logro que incide positivamente en el ánimo de los aficionados, porque le devuelve el interés al deporte. La sólida pelea en punta, a cargo de las escuderías Ferrari y Mercedes, es un buen avance. Pero Red Bull no puede quedarse atrás, ya que si consigue entrar en liza con los equipos grandes, eso implicaría un aliciente añadido para el público.

Ojalá que a mediano plazo, Liberty Media consiga implementar los mecanismos adecuados para que las escuderías de media tabla no se rezaguen, y entonces se tenga un grupo más compacto en esa zona, ahí donde se libra la otra batalla que también le confiere relieve al campeonato.

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