Ahora depende de vosotros

El resultado del juicio, que condena a cien años de prisión a personas inocentes, representa un error histórico por parte del Reino de España. Un error que, lejos de ayudar a mejorar las cosas, sólo empeora el conflicto

Alfred Bosch / Ministro de Acción Exterior de la Generalitat de Catalunya / Columnista Invitado
Alfred Bosch / Ministro de Acción Exterior de la Generalitat de Catalunya / Columnista Invitado

Cien años condenados a prisión. Este es el veredicto final del Tribunal Supremo español en el juicio contra los nueve líderes políticos y civiles catalanes. Cien años por celebrar un referéndum, que no es ilegal en España según la Constitución, ya que fue eliminado explícitamente como delito del Código Penal en 2007.

Cien años por permitir que la gente vote, por llevar a cabo un debate en el Parlamento de Cataluña y por defender sus ideas. Estas personas, mis colegas y amigos, han sido juzgadas y condenadas por sus opiniones políticas en pleno siglo XXI. Además, esto ha sucedido justo en el corazón de la Unión Europea, una unión basada en los derechos y libertades fundamentales. Esto plantea serias preocupaciones sobre la naturaleza misma de la democracia en Europa.

El resultado del juicio, que condena a cien años de prisión a personas inocentes, representa un error histórico por parte del Reino de España. Un error que, lejos de ayudar a mejorar las cosas, sólo empeora el conflicto. El Gobierno de Cataluña y la sociedad catalana en su conjunto siempre han buscado una solución democrática a este problema político.

El intento del gobierno español de resolver la crisis a través de sentencias judiciales y prisión nunca proporcionará una solución a este problema. Enviar opositores políticos a prisión no es, en ningún caso, una solución. El diálogo es el único camino posible. A diferencia del Gobierno de Cataluña, el presidente español, Pedro Sánchez, nunca ha tratado de resolver este conflicto hablando.

Esto se ha vuelto aún más obvio después de las sentencias que pidieron durante el juicio la Fiscalía General y la Abogacía del Estado, nombrados directamente por el Gobierno español. Algunos pensaron que el presidente Sánchez ayudaría a resolver el conflicto, pero lamentablemente, nos hemos dado cuenta de que no tiene la voluntad ni la capacidad para avanzar.

Este juicio y sentencia contra la democracia han hecho que una solución dentro del Reino de España sea aún más difícil de lograr. La judicialización de la cuestión inevitablemente proyecta este conflicto al resto de Europa y al mundo entero. En este sentido, es vital que la comunidad internacional asuma un papel activo para ayudar a resolver el conflicto entre Cataluña y España.

De hecho, las consecuencias del juicio demuestran que esto ya no es un asunto interno de España; es una crisis europea y global. O el mundo interviene o el conflicto se intensificará y causará más problemas a aquellos que claramente desean evitarlo.

El Gobierno de Cataluña cree que hay una solución, pero no a través de la represión o de los tribunales; la única solución posible pasa por la democracia. Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que hable y, de una vez por todas, exija soluciones democráticas y negociadas. Los derechos fundamentales están en juego en Europa y los demócratas europeos no pueden permanecer en silencio.

Con la publicación de esta sentencia, ya no es posible mantener la boca cerrada. Criminalizar el voto nunca es la respuesta, sino todo lo contrario. Los ciudadanos de Cataluña deberían poder decidir su propio futuro votando sin temer la represión por parte del Estado. La democracia debe prevalecer. El bienestar de las generaciones futuras depende de esto, y no sólo en Cataluña o en España. Ahora depende de vosotros.

 

 

 

POR ALFRED BOSCH

MINISTRO DE ACCIÓN EXTERIOR DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA 

eadp

¿Te gustó este contenido?