Agustín de Iturbide en Washington

Reconozcamos que la historia de México ha sido polarizada por el tiempo, los historiadores, los políticos y los libros de texto con los que cursamos la primaria

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

En este 16 de septiembre, que históricamente no es el día de la consumación de la independencia de México, le quiero contar que el llamado primer emperador del imperio mexicano va a recibir en Washington la distinción de ser reconocido como quien proclamó la independencia de nuestro país.

No, por favor no me diga que Agustín de Iturbide fue un traidor. Razónelo más, vale la pena.

Recuerde que la historia la escriben los vencedores, y que no hay un solo mexicano cuerdo que hoy en el 2019 simpatice con la instalación de un emperador en nuestra tierra. Pero eso no quita reconocer que Iturbide, soldado realista español tuvo un gran momento de lucidez para convencer a Vicente Guerrero que 11 años de derramamiento de sangre eran más que suficientes. Y por eso el abrazo de Acatempan entre ambos Iturbide y Guerrero debería ser recordado y celebrado en este septiembre como el inicio de la consumación de la independencia de México.

Antes de brincar indignado por que Iturbide y el documento original del Plan de Iguala generalmente reconocido como el acta de independencia de México, sean exhibidos por la Universidad Católica en Washington DC. Escuche usted los argumentos que justifican que esto ocurra.

Reconozcamos que la historia de México ha sido polarizada por el tiempo, los historiadores, los políticos y hasta los libros de texto gratuitos con los que todos cursamos la primaria en México. Que esa manipulación fue, para formar una narrativa útil a sus tiempos. Desde Don Porfirio y las fastuosas celebraciones de su cumpleaños el 15 de septiembre, hasta las modestas fiestas populares de Obregón en los años 20’s. 

La polarización ha sido de héroes y villanos… A Iturbide, le tocó ser villano. Pero dígame usted, hoy 16 de septiembre si no, Iturbide debería ser reconocido por su declaración de un estado mexicano y por los 23 puntos que forman el plan de Iguala, y dígame si no debería ser reconocido por su visión para establecer las garantías de Independencia e Igualdad en ese nuevo estado mexicano. 

Hoy nos indignaríamos, yo entre los primeros, de que un estado establezca a la religión católica como base de un nuevo país. Pero 2019, es distinto a 1821, cuando los principios religiosos eran la única base social en que edificar la nueva sociedad de un nuevo país independiente.

Conclusión; lo que si me da muchísima comezón es que el documento original del Plan de Iguala se conserve en los archivos de una Universidad Católica en Estados Unidos y no en las vitrinas de un museo mexicano. Me da comezón que quien los donó a esa institución fue una estadounidense, viuda del nieto de Iturbide y me da comezón que esta heredera haya puesto como condición que esos documentos nunca regresen a México, hasta que los mexicanos nos disculpemos de haber fusilado al llamado primer emperador.  Y no me da comezón por otra razón más que, por saber, que si esa es la condición esos documentos nunca regresarán a México.

POR  ARMANDO GUZMÁN

*PERIODISTA

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@ARMANDOREPORTA

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