Aguas, los vigilantes quieren pleito

Las milicias de civiles que vigilan la frontera sur dicen estar protegiendo a EU de una invasión de migrantes. No son un fenómeno nuevo

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Cuando en México usted lea estas líneas, hoy, en Nuevo México, Johnny Horton, conocido como Larry Hopkins, comparecerá ante un juez.

Horton es un autodenominado vigilante fundador de United Constitutional Patriots (Patriotas Constitucionalistas Unidos, UCP), una milicia de civiles que vigila la frontera sur. Este soldado de a mentiras fue detenido antier por el FBI y está acusado de posesión ilegal de armas y municiones con el propósito de violar las leyes federales de EU.

Este grupo, y otros como él, están en guerra abierta con Michelle Lujan, La gobernadora de Nuevo México, una mujer de baja estatura pero de autoridad gigante, que pidió que el FBI interviniera para evitar que estos provocadores causen una tragedia.

Los autodenominados vigilantes han ayudado a la patrulla fronteriza, en menos de seis meses, a detener a más de 5,600 indocumentados, pero para Héctor Balderas, procurador de Nuevo México, esta ayuda no es ni bienvenida, ni necesaria. La opinión de Balderas es importante porque, aunque la cuestión fronteriza es federal, lo que ocurra en Nuevo México con armas cae bajo su vigilancia y responsabilidad.

Estas milicias no son un fenómeno nuevo, y por eso no espere usted que desaparezcan pronto. Desde el año 2000, estos grupos mantienen presencia en la frontera. Dicen estar protegiendo a su país de una invasión de migrantes, muchos se visten y actúan como si fueran oficiales de policía o de la Guardia Nacional. Cualquier pobre migrante se traga el cuento de que son autoridad viendo sus rifles automáticos, uniformes y malas caras.

Voy a ahorrar lo obvio: decir que si los migrantes fueran escandinavos, en lugar de centroamericanos, las milicias los recibirían con flores. También me voy a ahorrar acusarlos de racistas, porque sería desperdiciar tinta y papel. Tampoco voy a decir que todos están inspirados en Trump, ya que estos grupos han existido mucho antes que él.

Lo que sí le voy a contar es que el ruido en la prensa hizo que el apoyo a estos grupos en Facebook se duplicara desde el jueves.

México ya se quejó y dejó claro que estas prácticas pueden provocar abusos, maltratos y violaciones de los migrantes. Pero créame, no hay mucho que se pueda hacer.

Martin Heinrich y Tom Udall, senadores demócratas de Nuevo México, buscan investigar a estos grupos con auditorias para saber de dónde sale el dinero con el que operan. Eso siempre los detiene porque todos tienen cola que les pisen.

Conclusión: en cuanto a México es importante no quedarse callado. Pero ¡aguas! Lo que a estos grupos les encantaría es que el gobierno mexicano aceptara su provocación. Un pleito así los haría crecer en importancia, y con ella les llegarían más armas, dinero y seguidores.

*Periodista

 

Por ARMANDO GUZMÁN

@ARMANDOREPORTA

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