¡Aguas con Drácula!

El problema está en confiar en la amistad y cordialidad del conde Drácula porque nunca son lo que aparentan

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

El miércoles, Donald Trump habló por teléfono con el Presidente de México que en un mensaje de Twitter describió que la conversación había ocurrido… En términos respetuosos y de amistad…

El nuevo Presidente tiene en la mira el desarrollo del sureste mexicano, porque, como me dijo uno de sus funcionarios más cercanos … Mientras esa enorme zona con recursos naturales de enorme potencial no se desarrolle, México no va a salir de un mediocre crecimiento de 2 por ciento anual.

Para esto, nuestro país requiere de un socio que pueda financiar ese desarrollo que podría ser de 20 mil millones de dólares o más. Y como en toda sociedad, cada parte le pone fe a su proyecto cuando hay un premio al final de la aventura; el de México es claro, que su economía crezca más agresivamente cada año.

¿Cual sería el premio para el otro socio?

El más transparente sería curarle a Donald Trump la terrible comezón y las horribles agruras que le dan, cada vez que a la frontera estadounidense llegan miles de inmigrantes de piel color café, demandando a gritos entrar y quedarse a vivir en su país.

¿Qué hay de malo en una sociedad con fines tan claros? ¡Ninguno! El problema está en confiar en la amistad y cordialidad del conde Drácula porque nunca son lo que aparentan.

Eso me lleva al día previo a la conversación con el Presidente de México y al increíble pleito a gritos en la oficina oval entre Trump y los lideres demócratas del Congreso, que nos dio los mejores 16 minutos de televisión en mucho tiempo. La pelea fue por el muro. Trump exige cinco mil millones de dólares adicionales en el presupuesto para construirlo, los demócratas le ofrecen 1,300 millones, y no para el muro, sino para renovar la tecnología de vigilancia en la frontera.

La diferencia, 3,700 millones de dólares son cacahuates en un presupuesto de 4 billones de dólares. ¿Cuál es el problema?

El problema es que Trump no quiere un muro. Quiere teatro; que sus seguidores lo vean como un héroe. Por eso lo puso en televisión, por eso permitió que el pool de cámaras que entró a la oficina oval por dos minutos de video, se quedara para los 16 minutos del teatro estelar de la semana.

Donald Trump sigue viendo su Presidencia como un reality show, no lo digo yo, lo dicen los políticos cercanos al que, esta semana, por primera vez, empezaron ya a no defenderlo y a desertarlo.

Después de un pleito como el del martes, usted hubiera esperado que los líderes del Congreso convocaran a sus dos cámaras para debatir como negociar el muro y evitar que, como Trump amenazó… Si no hay dinero para eso, entonces no firmaré el presupuesto y el gobierno sin autorización presidencial para gastar, dejará de funcionar el próximo viernes.

Tan poco serio tomaron los demócratas la amenaza, que se desbandaron el jueves y regresaran a sesionar hasta el miércoles. ¿Se da cuenta? Aguas, con Drácula, porque es puro teatro y sus motivos nunca son los que aparentan ser.

 

*Periodista

@armandoreporta

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