Aeropuertos: el fenómeno que viene

El sistema de transporte aéreo de la capital está en un impasse, en una nube gris de la que la SCT tardará en salir

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Lo maravilloso del mundo de los negocios es que no se detiene. Mientras muchos se siguen lamentando por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, hay fenómenos que ya están ocurriendo en el país en dicha industria.

El más importante de todos es que se avecina una extraordinaria lucha multirregional por lo que podríamos llamar hubs de tamaño intermedio en varias zonas del país. ¿Qué significa esto? Que, a falta de una política pública sólida que resuelva la saturación en la capital, veremos el vigoroso crecimiento de aeropuertos como el de Guadalajara, Cancún o Tijuana.

Ejemplos de una nueva discusión sobre este fenómeno empiezan a surgir por doquier. La semana pasada, por ejemplo, el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), que opera los aeropuertos de Guadalajara, Vallarta y Tijuana, lanzó con gran éxito una colocación de tres mil millones de pesos en el mercado bursátil. Esta inversión será destinada al financiamiento de las inversiones de capital en México para el ejercicio 2019 y 2020. El apetito fue tan grande que la oferta se sobresuscribió casi tres veces.

Hay quien afirma que el desplazamiento más inmediato que veremos es el del tráfico de gran magnitud hacia el aeropuerto de Cancún, que opera Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), que de facto se está convirtiendo en el aeropuerto más poderoso del país y eventualmente quedaría como la mejor puerta de entrada a México desde el extranjero, dada la incapacidad del AICM de seguir absorbiendo futuros itinerarios. Si vemos las cifras el fenómeno se confirma: en 2018 el aeropuerto de Cancún transportó 25 millones 202 mil pasajeros, lo que representó un crecimiento de 6.7 por ciento, respecto del año anterior. De hecho, en 2017 el crecimiento en pasajeros ya había rebasado 10 por ciento.

A su vez, el Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA), que opera los aeropuertos de Monterrey y San Luis Potosí, reportó un crecimiento de pasajeros en 2018, también muy poderoso de 9.7 por ciento.

Una cosa es real: el sistema de transporte aéreo de la capital está en un impasse, en una nube gris de la que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tardará en salir.

En la aviación las condiciones cambian en meses. Si los grupos aeroportuarios existentes aprovechan el vacío actual, no debemos extrañarnos de que surjan múltiples opciones de itinerarios a Asia, Estados Unidos, Sudamérica y Europa vía otros aeropuertos. Es lo lógico y lo previsible, mientras en la SCT deciden cómo cuadrar la ecuación AICM–Toluca–Santa Lucía.

IGNIA Y EL BID

Ignia, el fondo de venture capital, que encabeza Álvaro Rodríguez Arregui, terminó de pagar un crédito de más de Dlls. $ 11 millones que tenía con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tras una salida parcial de su inversión en Provive —una empresa dedicada a recuperar y rehabilitar viviendas abandonadas—.

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