Adriana Sarur: Decisión, discreción y democracia en México

Es así que es tiempo de sacar lo mejor de sí y dejar atrás el malinchismo o revanchismo que nos ha generado desigualdad


Hacia el futuro y más allá del 2018 la gran decisión de los mexicanos de unirse y enfrentar la muralla Trump o la reconstrucción del TLC representa uno de los grandes momentos para demostrar la estirpe de la que estamos hechos los mexicanos.

Ante el pragmatismo de la guerra fría antinmigrante, ante una realidad social y económica que lacera, urge una nueva actitud, dejar atrás los malinchismos y los divisionismos que nos separan y recrear una imagen fuerte de nosotros mismos que vaya más allá de las fronteras.

Norte y sur, los dos Méxicos: el del campo y el industrial no deben sucumbir ante una realidad fragmentada. En este tiempo con gran éxito ganamos la batalla de la firma del acuerdo azucarero y consolidamos una ronda 2 en el sector energético, todo ello nos permite tener una nueva dimensión y valor de lo que podemos lograr como Nación.

Es así que es tiempo de sacar lo mejor de sí y dejar atrás el malinchismo o revanchismo que nos ha generado desigualdad. Es tiempo de revivir nuestro liderazgo y tomar acciones exitosas de acción colectiva que nos permitan proyectar nuestro verdadero México.

Sinergias, sinergias, y más sinergias… en su historia pluriétnica y contradictoria verán la congruencia con las grandes decisiones que tomaron los grandes visionarios que formaron el país y que hoy exigen un nuevo discurso; que no nos minimice a ciudades santuario, y por lo contrario sea expansivo, desafíe el poder y desafíe nuestras acciones por amor a México.

Las copulas, las tesis de predencializacion de nuestros tiempos, y los temas en espera a discutirse en el Congreso, nos dan una primera vista de las creencias, pasiones y experiencias que estaremos por vivir. Mexicanidad futuro y presente, eso son las reformas y la superveniencia de un pueblo dinámico, creativo y trabajador que debe reconocer la verdadera intención que se tiene para afrontar nuestros problemas, las vicisitudes de seguridad, las incertidumbres económicas y las dudas de bienestar.

Folklore que impacta nuestra experiencia, idiosincrasia y modo de ser que rebasa expectativas del extranjero, es oportuno decir que este valor trasciende fronteras, se han elegido a grandes mexicanos para dirigir grandes instituciones de nuestro tiempo, a Joel Hernández como miembro de la Quinta Reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA; a Felipe García Landa como relator de la Asamblea General de la ONU; y a Agustín Carstens en breve gerente general del Banco de Pagos Internacionales.

Baste ver cómo el sexo, el poder y discurso político se van desarrollando para también esperar a que con los nombramientos a Contralor del IFT y COFECE que se procesan en el Congreso grandes mexicanas también destaquen por su prestigio e influencia, y sobre todo honestidad a la medida de la gran encomienda de dar efectividad al Sistema Nacional Anticorrupción.

Debemos sentirnos optimistas porque lo que parecía imposible en el cuarto año de gobierno sucederá: el salario mínimo se recupera, el empleo crece y los malos gobiernos estatales se enfrentan a su propio juicio; es una oportunidad de reaccionar con toda la fuerza social que solo un Estado democrático puede garantizar: bienestar, libertad y prosperidad hacia cada uno de nosotros.

*Diputada PVEM

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