Adriana Sarur: Siete rondas no son suficientes

La renegociación exige alejarse de falsos triunfalismos y reconocer la estrategia de Carlos Salinas de Gortari


Pocos son los que llegan a conocer a profundidad los desafíos que conlleva la renegociación de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Las condiciones de una nueva economía y de nuevos actores comerciales golpean las expectativas de los tres países; y en nada benefician las voces del populismo estéril de izquierda antitratado.

La renegociación precede a una obsolescencia geopolítica, donde la globalización deja de ser sinónimo de integración comercial y se aleja de la promesa del desarrollo compartido para todos. Hoy el mundo ha cambiado, y es inútil un análisis periférico del tratado si se ignora la contienda existente entre China y Estados Unidos, el dumping social que nos separa de Canadá respecto de las condiciones de trabajo o las asimetrías en los indicadores de pobreza de entre los tres países.

El consentimiento de nuestros principales socios comerciales en esta renegociación no será gratuito. Pero México no está solo, personajes clave del sector empresarial mexicano ya están en Washington para definir las posiciones y buscar que seamos parte de la región más competitiva del mundo, el Cuarto de Junto, como se le conoce, está bajo la batuta de Eugenio Salinas, quien se apoya en las consultas de las 23 mesas de trabajo de la experiencia de grandes empresarios como Juan Pablo Castañón presidente del CCE; Manuel Herrera, presidente de la Concamin; Gustavo A de Hoyos Walther de Coparmex; Marcos Martínez, de la ABM; Jaime Zabludovsky, de ConMéxico; Ismael Reyes Retana, de White & Case, entre otros.

Cualquier argumento del sector público, empresarial y académico, en el sentido de que algún tema de la negociación resultaría riesgoso nos colocaría en el escenario de arbitraje o concesión para su cumplimiento.

Los legisladores estamos atentos, esta primera etapa de negociación ha sido positiva.

No escapa a nadie que es momento de significar los gestos políticos en un intento por reequilibrar nuestro potencial como nación, de generar entre todas las fuerzas políticas un contrapeso efectivo que proteja las inversiones, el comercio digital, nuestras pymes y compras gubernamentales.

Trump, el TLCAN y su renegociación nos encaran ante un futuro que exige reescribir la historia de un México con responsabilidad global reglas de origen, comercio regulado y pujante sector manufacturero exportador, renunciar a ello es renunciar a su legislación.

Las estrategias de negociación política aún están por verse, elementos clave, como los lobbystas de Estados Unidos y presiones dentro de la toma de decisiones e influencia sobre los negociadores aún están por apare- cer, necesariamente trastocarán intereses, y podrán convertir en espejismos lo que hasta ahora parecen certezas, valdrá la pena con realismo político endurecer las negociaciones para identificar ya las complementariedades que nos permitirían flexibilizar cualquier viso de hegemonía.

*Diputada PVEM

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