Adrián Rodríguez Alcocer: La adopción, en serio

Para hablar del tema en serio, habría que tomar en cuenta tres puntos: la idoneidad de los padres, el exceso de trámites y la edad de los menores

Hablemos de adopción, pero en serio:

Primero: la adopción no es un derecho para nadie, ni para el menor. Es un mecanismo que permite que un menor, el cual perdió a quien ejerza sobre él la Patria Potestad adquiera una nueva familia: Es un mecanismo para restituir al menor su derecho a vivir en familia. Este derecho siempre prevalece por principio constitucional del interés superior del menor (los derechos de las personas menores de edad prevalecen sobre los de las personas adultas cuando hay conflicto).

Por eso no se habla de solicitantes que cumplan requisitos, sino idóneos: los mejores para recibir a un menor y cuidarlo como sus nuevos padres. La idoneidad de los solicitantes se acredita mediante pruebas médicas, psicológicas y socioeconómicas, así como de entrevistas y periodos de convivencia. ¿Las preferencias sexuales de los solicitantes inciden? Honestamente, no lo sé. Sin embargo, si se cuenta con las pruebas y criterios adecuados, puede establecerse la idoneidad en cada caso.

Segundo: los menores institucionalizados no permanecen allí por falta de quien los adopte. En todas las instituciones que participan en procesos de adopción existen largas listas de espera de solicitantes que han cubierto los requisitos y deben esperar un menor adoptable. En términos económicos, no se trata de un problema de demanda, sino de oferta.

Para que un menor sea adoptable, un juez debe declarar la pérdida de la patria potestad y agotar un largo proceso de búsqueda de familiares. La longitud de los procesos es causada por normas excesivas y por trabas culturales que hacen que muchos jueces vean a la adopción con malos ojos. Esta es la principal razón por la que los albergues y casas de asistencia están llenos.

Tercero: la mayoría de quienes solicitan una adopción quiere hijos pequeños, entonces, un menor puede llegar en edad adoptable a una institución y quedar susceptible de adopción en una edad en la que le será difícil ser adoptado. Esta tendencia de buscar primero bebés o niños pequeños es mundial y no hay  distinción entre personas o preferencias sexuales.

Otro problema que agrava la situación de los menores es una reciente tendencia del gobierno a centralizar los procesos de adopción excluyendo a las instituciones privadas y adjudicando el trabajo a dependencias y funcionarios rebasados por la cantidad de asuntos y severamente limitados en cuanto al presupuesto.

Partiendo de estos puntos, podemos hablar de adopción en serio. 

 

* Maestro en Derecho Matrimonial Canónico por la Universidad Internacional de la Rioja y Director General de la Fundación Iusta Ratio,

¿Te gustó este contenido?