¡Adiós Antonio!

Los Acereros se despidieron de su mejor receptor y han superado a los Patriotas en casos de crisis interna

¡Adiós Antonio!

Ningún equipo ha protagonizado tanto drama en los últimos meses en la NFL como los Acereros. Desde la ausencia durante toda la temporada anterior del corredor Le’Veon Bell, al ofrecerle la etiqueta de jugador franquicia en lugar de un contrato multianual, hasta la salida de Antonio Brown, Pittsburgh ha superado a Nueva Inglaterra en el departamento de crisis internas.

Bell es agente libre, esperando equipo, mientras que Brown, que era pretendido por los Bills de Buffalo, los Titanes de Tennessee y los Pieles Rojas de Washington, fue cambiado el sábado por la noche a Oakland, luego de convertirse en 2018 en el único receptor en la historia con seis temporadas consecutivas con más de 100 recepciones y mil 200 yardas en cada una de ellas, además de encabezar la liga en pases para touchdown.

¿Qué ocurrió con Brown? Su relación con el quarterback Ben Roethlisberger se fracturó al criticarlo en la manera de recorrer sus trayectorias, fue suspendido del último partido de la temporada regular al no presentarse a una reunión del conjunto el día previo, y sus acciones fuera del terreno generaron un clima adverso en su entorno.

¿Quién gana y quién pierde en esta negociación? Definitivamente los beneficiados son Brown y los Raiders. El primero reestructura los tres últimos años de su contrato por los que cobrará 54.125 millones de dólares, con un promedio por temporada superior al de Odell Beckham Jr. fr los Gigantes, de los cuales 30.125 millones son garantizados. Con los Acereros obtendría 38.9 millones, sin garantía. Oakland se hace del reemplazo de Amari Cooper, que le dará profundidad a un ataque aéreo que concluyó en la posición 18 la temporada pasada. Brown atrapó 17 envíos de más de 20 yardas en 2018, ocho de ellos para anotación. El último receptor de los Raiders con mil 200 yardas fue Jerry Rice en 2002.

Del otro lado el perdedor es Pittsburgh. No solo se va Brown, dejando a JuJu Smith-Schuster como receptor número uno en el equipo, además reciben a cambio un par de selecciones colegiales modestas, cuando se pensaba que el mercado podría dar más, de tercera y quinta ronda, y un golpe al tope salarial de 21 millones de dólares de dinero muerto.

No cabe duda que el futuro luce promisorio para los Raiders, que concluyeron con marca de 4-12 en el primer año con Jon Gruden de regreso como entrenador en jefe, y que aparentemente llegarán a un acuerdo para jugar en en el Coliseo para disputar su última temporada en Oakland antes de mudarse a Las Vegas.

Contarán con tres selecciones en la primera ronda del Draft, en los puestos 4, 24 (de Chicago por el cambio de Khalil Mack), y 27 (de Dallas por Cooper), y cuatro en los primeros 35 casilleros. El tiempo dirá si las aprovecharon para resurgir.

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