Adiós a caprichos en el cine mexicano

Se hace cine para agradar a la crítica, obtener premios y descifrar nuestra psicología colectiva

Carlos_Mota
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

No entiendo la perenne necedad de la gente del mundo del cine nacional de tratar la cinematografía como un espacio para reforzar nuestra identidad.

En esa lógica siempre están. Mientras Dumbo o la Capitana Marvel penetran sin esfuerzo en la psicología de millones de mexicanos, los cineastas de aquí no logran romper su karma y continúan anhelando que el cine nacional sirva para reivindicaciones indigenistas o para coleccionar premios para películas que muchas veces poca gente ve.

No piensan como empresarios. Y el gobierno los apapacha. El Imcine, por ejemplo, señaló la semana pasada: Nos gusta que el cine mexicano sea celebrado en todo el mundo: los festivales lo piden y mes a mes cosechamos premios internacionales.

Ahora vamos por el premio más ambicioso: que nuestro cine se vea de igual manera en nuestro propio país; y reseñó los logros de 2018: 155 festivales y eventos; 414 participaciones de películas mexicanas en festivales internacionales; y el más grande de todos: 79 premios obtenidos.

El cine en México está hecho para agradar a la crítica, obtener premios y descifrar nuestra psicología colectiva. En el público se piensa ocasionalmente.

Pero la buena noticia es que este año llegó a ese mundo la realidad: sí hay presupuesto federal para el sector, pero es menor y estará enfocado en las prioridades del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y eso, por más que insistan, no cambiará.

La directora del Imcine, María Novaro, ha dicho que ella representa a un gobierno que habla de transformar al país; mientras que la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, ha declarado que está garantizado el apoyo presupuestario del gobierno al cine nacional, pero que las prioridades se amplían porque el gobierno impulsará la realización de películas en lenguas originarias.

La implicación más positiva de este viraje es que los necios que solían succionar anualmente del presupuesto público (para sus caprichos personales) se toparán con una pared muy dura: hay poco dinero.

Invariablemente se tendrán que ajustar.

Novaro le dijo a La Jornada hace pocas semanas que, si bien hubo recorte presupuestal en el instituto, los apoyos a los cineastas permanecen, pero las prioridades cambian: se buscará apoyar al cine regional y comunitario.

Adiós, pues, a los caprichos. Los cineastas deben ponerse las pilas.

El público, además, lo agradecerá.

INTERJET PROBLEMAS

Lo último que necesitaba la industria aérea nacional —que actualmente busca nuevo director general para la Canaero—, es que Interjet muestre tanta señal de desorden en su servicio. Mal estreno para William Shaw, quien apenas tiene dos meses como director general de la aerolínea y ya se le han acumulado muchas quejas por las cancelaciones y por una supuesta insuficiencia de pilotos para operar con orden todas las rutas que vendió.

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