Acostarse con el enemigo

El tema de la semana son los encuentros confirmados por la prensa y servidores públicos con grupos de autodefensas

Gerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra  /  Heraldo de México
Gerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra / Heraldo de México

Un proceso de paz es exactamente eso, un proceso, toma años el diálogo entre grupos antagónicos, enemigos y adversarios políticos. Hay muchos países que han logrado mecanismos de reconciliación nacional exitosos, sin embargo, las heridas quedan, otros actores ilegales se aprovechan de los espacios que dejan grupos armados que deponen las armas.

Por supuesto que el tema de la semana son los encuentros confirmados por la prensa y servidores públicos federales y estatales con grupos llamados de autodefensas en Guerrero, Michoacán y Tamaulipas. Tiene toda la razón el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, al alertar de los riesgos de negociar con supuestos grupos de autodefensas vinculados con un cártel criminal.

Por ejemplo, en Colombia, el proceso de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) tomó cuatro largos años de negociación internacional en La Habana, Cuba, con el apoyo de otros países y organizaciones internacionales. El proceso fue exitoso con este ex grupo guerrillero que se incorporó a la vida política de manera legal.

Lamentablemente, la desmovilización de las FARC-EP provocó que otros movimientos guerrilleros tradicionales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y grupos neoparamilitares ocupen territorios provocando el incremento de la violencia. La paz no llegó a Colombia con el exitoso proceso de paz de La Habana porque hubo otros actores ilegales que no se sumaron.

En El Salvador la paz no llegó tampoco cuando el gobierno negoció con las pandillas MS13 y Barrio 18, entre 2012 y 2013. Por el contrario, la violencia despegó posterior al pacto de impunidad. Hoy hay 18 ex funcionarios civiles y militares que siguen un proceso judicial por haber concedido beneficios irregulares a estos grupos criminales.

Las experiencias internacionales no son del todo halagüeñas cuando se negocia con actores ilegales vinculados con la delincuencia organizada porque hay códigos de entendimiento diferentes entre autoridades legítimamente electas y criminales que su objetivo es la extracción de recursos provenientes de actividades ilegales.

Los procesos de paz tienen enemigos políticos naturales como los grupos de derecha que aprovechan, con fines electorales, el desencanto de los resultados negativos indirectos. Esto sucedió en Colombia y en El Salvador.

No hay que oponerse a los procesos de paz per se, el tema es que hay que tener paciencia, hay que dejarse ayudar por negociadores experimentados, hay que establecer claramente las reglas del juego con actores que no siguen las leyes, hay que considerar que otros actores criminales se aprovecharán de los espacios de ilegalidad abandonados, tenemos que entender que no hay un sólo actor violento en México y hay que comprender que hay diferentes realidades en el país.

POR GERARDO RODRÍGUEZ
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@GERODRIGUEZSL

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