¿A quién le interesa entregar las armas?

El conflicto de los grupos de autodefensa no es con el Estado mexicano y sus instituciones, sino con los grupos delictivos

Columnas El Heraldo / Facundo Rosas /  Opinión El Heraldo
Columnas El Heraldo / Facundo Rosas / Opinión El Heraldo

Tras las declaraciones de la secretaria de Gobernación, en el sentido de que personal de la dependencia a su cargo ha estado tratando y conviviendo con varios grupos (de autodefensa) en Guerrero, Tamaulipas y La Huacana, Michoacán, para poder avanzar en la pacificación del país y deponer las armas ya que no quieren más muertes, surge una primera pregunta: ¿a quién le interesa entregar las armas a estas alturas?

Antes de dar respuesta a este cuestionamiento, es necesario aclarar que acuerdos formales para deponer las armas o desmovilizarse en busca de la paz no se han registrado en México con grupos mexicanos, en todo caso han sido amnistiados integrantes de diversos grupos armados que en la década de los 70 enarbolaron causas político-ideológicas.

Lo más parecido ha sido la firma de acuerdos de paz entre Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el gobierno de El Salvador, la cual tuvo lugar en la Ciudad de México en 1992 bajo el nombre de Acuerdos de Paz de Chapultepec y puso fin a 12 años de guerra civil (Edelberto Torres Rivas, Historia general de Centroamérica).

Otra serie de acuerdos parciales en la búsqueda de la paz los signaron en México la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y el gobierno de Guatemala. El primer acuerdo de un total de 12 se efectuó el 25 de julio de 1991, en Querétaro; el segundo y el sexto se realizaron el 29 de marzo de 1994 y el 19 de septiembre de 1996, respectivamente, en la Ciudad de México. La firma del Acuerdo final de la paz firme y duradera se efectuó en Guatemala el 29 de diciembre de 1996, poniendo fin a un conflicto armado interno de tres décadas (Luis Felipe Cucul, Historia de Guatemala).

El acontecimiento más reciente a nivel Latinoamérica se realizó entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (FARC–EP) y el gobierno colombiano, con la firma del Acuerdo para la terminación del Conflicto el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá, que culminó el 27 de junio de 2017 con la entrega del último porcentaje de armas.

La diferencia conceptual entre los grupos mexicanos que en los años 70 se incorporaron a la lucha armada y los autodenominados grupos de autodefensa actuales es el objetivo que persiguen, los primeros perseguían el poder político, mientras que los segundos buscan protegerse de la actividad de los grupos delictivos que operan en sus comunidades, toda vez que las instituciones del Estado no han sido capaces de garantizarles las condiciones mínimas de seguridad y bienestar.

Además, los grupos armados de aquel entonces se caracterizaron por la disciplina y control de sus militantes por parte de sus líderes e ideólogos, los cuales no existen entre los integrantes de los grupos de autodefensa de hoy, ya que la mayoría de ellos carecen de formación política y disciplina, además de que persiguen intereses personales. En cuanto a los grupos criminales, estos quedan momentáneamente fuera de esta categoría, toda vez que los mueve el lucro que generan algunas mercancías ilícitas y el control de ciertos territorios.

Hablar de pacificación del país en este momento no es lo más preciso y requiere una revisión profunda, toda vez que el conflicto de los grupos de autodefensa no es con el Estado mexicano y sus instituciones, sino con los grupos delictivos.

Lo que buscan las autodefensas al acercarse al gobierno federal es ya no seguir confrontándose con los grupos delictivos que para ellos representan un riesgo, sino que las autoridades les garanticen las condiciones mínimas que les permitan retomar sus actividades económicas que abandonaron para protegerse.

Las coordenadas de la solución están en dichas latitudes y hacia allá deberían encaminarse los esfuerzos.

POR FACUNDO ROSAS
* EXCOMISIONADO DE LA POLICÍA FEDERAL

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