NAIM: Las dos caras de la cancelación

Cercanos a López Obrador justifican la medida; bancos frenan fondeos a proyectos de gobierno

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

En el equipo de transición existe la idea de que Andrés Manuel López Obrador hizo lo correcto en torno al Nuevo Aeropuerto Internacional de México, lo cual es una obviedad por tratarse del proyecto del que forman parte.

Argumentos tienen de sobra para defenderlo. Están seguros de que la cancelación de la obra en Texcoco tendrá menos repercusiones de las que se han comentado. No hay que ir muy lejos, me dice un futuro funcionario que tendrá a su cargo tareas de política interna. Basta con echarle un ojo a los mercados financieros. No hubo caos, como se dijo.

Además, la fluctuación del peso obedeció a factores externos y, en menor medida, a las pérdidas de grupos aeroportuarios. También hace frente a las críticas que recibió AMLO por fallar a su palabra con los empresarios, pero argumenta que nunca puso en la mesa la posibilidad de mantener la obra en Texcoco como algo definitivo.

Siempre apeló a la consulta ciudadana y dijo que sería respetuoso del resultado.

Ahora bien, si derivado de esa medida, las cúpulas empresariales y las calificadoras expresaron su desacuerdo y enojo, consideran que fue una reacción normal porque ésa ha sido su forma de presionar a los gobiernos.

Por otro lado, estiman que el acercamiento con directivos de ICA y Hermes fue una señal de que los hombres del dinero no comen lumbre. Saben que si se cancela una obra, habrá más.

Los empresarios no pueden romper con el gobierno, ni viceversa. Tendrán que encontrar alternativas para mantener inversiones. De eso también tienen la certeza y creen que pronto las cosas tomarán su cauce.

Eso sí, en un ejercicio de autocrítica, en el equipo de transición reconocen que se fracturó la confianza con algunos agentes económicos. Y que las ventajas que podrían derivarse del proyecto Santa Lucía no han sabido comunicarse adecuadamente.

Saben que tienen problemas con la comunicación porque quedó la sensación de que la Consulta Ciudadana se utilizó para imponer una decisión, y que AMLO pasó por encima de todo mundo, pero dicen que no fue así, simplemente se trata de una manera diferente de ejercer el poder. Lo que desconocen en el equipo de transición es que en otros lados sí hubo repercusiones negativas.

Los consejos de administración de importantes bancos, por lo menos uno de origen español y otro de Estados Unidos, dieron la orden a sus ejecutivos de no fondear ningún proyecto de gobierno en México y frenar todos los que están pendientes.

Se desconocen los montos y las operaciones. Lo real es que, poco o mucho, la decisión de cancelar el nuevo aeropuerto en Texcoco sacudió la relación entre el tabasqueño y los empresarios. Los daños y beneficios todavía no terminan de cuantificarse.

 

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.

 

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@ALFREDOLEZ

 

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