La realidad

A dos meses y medio de asumir como presidente, AMLO ha modificado estrategia y proyectos clave

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Conforme se acerca su toma de posesión, a López Obrador la realidad lo va alcanzando, y cada vez son más los ajustes que estamos viendo en su plan de trabajo y su equipo de colaboradores.

Existen varios ejemplos: el proyecto del nuevo aeropuerto, la designación de los superdelegados estatales y su gabinete.

En el caso de la terminal aérea, es prácticamente un hecho que el proyecto se mantendrá en Texcoco y, si sufre alguna modificación, será en el esquema de participación del Estado y la iniciativa privada.

También será modificado el esquema para la designación de delegados estatales, porque inicialmente se había dicho que sólo habría uno por entidad federativa, pero AMLO y su equipo ya se dieron cuenta que eso es inviable.

Se percataron de que una sola persona no tiene ni la capacidad ni el tiempo para atender temas tan disímbolos.

Un solo delegado no puede, por ejemplo, administrar recursos para programas sociales y al mismo tiempo atender la emergencia de un desastre natural. Humanamente imposible.

Ésa es la razón por la que el presidente electo y algunos de sus secretarios de Estado elaboran diversos modelos de operación.

Una de las conclusiones a las que llegaron es no designar a un solo delegado por estado, sino a uno por cada distrito electoral; es decir, una especie de operadores territoriales.

Sin decirlo abiertamente, están tomando como referencia la división electoral, lo que derivaría en la designación de unos 300 delegados distritales. La idea es que cada entidad federativa tenga un mínimo de 30 y un máximo de 50.

Su misión será unificar padrones de programas so-ciales y apoyos que competen a las distintas instancias de gobierno y secretarías de estado.

En el caso del gabinete, el primer movimiento se dio con el reemplazo de Juan Carlos Zentella por Carlos Martínez Velázquez como la propuesta de AMLO para el Infonavit. Este ajuste, nos dice gente cercana al equipo de transición, no sólo generó sorpresa, sino hasta nerviosismo y preocupación en otras áreas.

Pero la decisión obedeció a que no hubo avances en el proceso de transición del área, y hubo presión por parte de algunos constructores por el tema del banco de suelo.

Hay que recordar que el negocio de los vivienderos está en la especulación, y lo que plantea el próximo gobierno es comprar tierra y hacer un banco para construir casas de interés social. Zentella, nos dicen, no la leyó bien y ésa fue la razón de su salida.

Es el primer ajuste en el gabinete de AMLO y no descartan que surjan otros, como tampoco descartan cambios en otros proyectos, porque una cosa son las promesas de campaña y otra el ejercicio del gobierno o, mejor dicho, el proceso de transición.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.

[email protected] @ALFREDOLEZ

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