La guerra por el mezcal

En riesgo la producción de esta milenaria bebida por la denominación de origen y la sobreexplotación

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Muy pocas veces se ha visto a un gobernador encabezar una marcha en calles de la CDMX, como la de hace unos días con el oaxaqueño Alejandro Murat al frente.

Lo hizo para protestar contra la aprobación de la Denominación de Origen Mezcal (DOM) para Morelos, Aguascalientes y Estado de México.

Muchos lo criticaron y su protesta generó molestia en el gobierno, tanto que hasta le revivieron temas pendientes en el Infonavit. Pero más allá del cobro de facturas, el reclamo revivió un tema al que muchos han rehuido:

La guerra por la denominación de origen del mezcal y el control de su producción.

Ray Chagoya, dirigente de los industriales del mezcal, declaró que los oaxaqueños están indignados porque las nuevas entidades que tienen la DOM no cuentan con la herencia que da el sello característico a ese destilado.

Además, los coloca en desventaja por motivos de logística y pone en riesgo a 30 mil familias oaxaqueñas dedicadas al cultivo y producción en zonas de alta marginalidad.

Por eso es que detrás de la decisión, los productores ven motivos políticos. Y es que para nadie es un secreto que la producción de mezcal es un gran negocio.

Su producción creció 32% en 2017, al cerrar con un volumen de alrededor de 4 millones de litros. Pero si revisamos las cifras del último lustro, el consumo creció de manera desorbitante: 281%.

No hay duda de que la disputa es por una cuestión de dinero, pero también tiene un trasfondo cultural que se ha desdeñado, me dijo un empresario que se dedica a distribuir el mezcal oaxaqueño.

La planta que mantiene surtido el mercado es el agave espadín, pero hay otros como el tepeztate que están a punto de la extinción porque nace y crece de manera silvestre.

Ésa es la otra parte de la historia que preocupa a los artesanos, maestros mezcaleros y productores. Y de la sobre explotación, poco o nada saben los funcionarios.

Y es aquí donde la política juega su mala pasada porque, así como hay políticos interesados en proteger intereses oaxaqueños, hay quienes quieren llevar el negocio a otros estados. Uno de los que pegó el grito en el cielo el día de la marcha de los oaxaqueños fue el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

El secretario interrumpió una reunión con funcionarios de EU para hablar con Murat y reclamarle que no eran las formas ni los mecanismos para canalizar el problema.

Además de eso, se ha dicho que alguien que está detrás del Consejo Regulador de Mezcal es Juan Lozoya, hermano de Emilio Lozoya. El tema dará mucho de qué hablar porque en el equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador, el futuro secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, está a favor de los oaxaqueños y en contra de que la DOM se reparta a diestra y siniestra. Falta ver de qué cuero salen más correas.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: En este mundo terrenal es oro líquido el mezcal.

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