México, crecimiento cero

No olvidemos que, en el primer trimestre de 2019, nuestra economía nacional cayó en 0.2 por ciento, y si promediamos los tres trimestres, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB total ha sido un redondo cero

Anilú Ingram Vallines/ Opinión de El Heraldo de México. Foto: Especial.
Anilú Ingram Vallines/ Opinión de El Heraldo de México. Foto: Especial.

A poco más de un mes de que concluya 2019, el panorama económico de México ha sido por demás complicado. Hace apenas unos días, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó su estimación del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre del año, con resultados desalentadores para el país, pues tuvo un menos 0.4 por ciento en el comparativo con el mismo trimestre del año pasado.

No olvidemos que, en el primer trimestre de 2019, nuestra economía nacional cayó en 0.2 por ciento, y si promediamos los tres trimestres, la tasa de crecimiento anual promedio del PIB total ha sido un redondo cero.

A decir de los expertos financieros, esta caída tiene su razón de ser en un desplome de menos 1.7 por ciento en la industria, y de menos 0.1 por ciento en comercio y servicios.

De la misma manera opera la demanda de productos del sector manufacturero, la cual cayó en los primeros nueve meses; y el sector comercio, con negativos en rubros como ingresos por consignación y/o comisión, compras netas, inventarios de mercancías y personal ocupado total.

Desafortunadamente, ya son dos trimestres consecutivos con caídas anualizadas en el PIB total, lo que se califica ya como una recesión técnica. ¿Qué es esto? Cuando el empleo empieza a caer, cuando se ve afectado el nivel de precios, el consumo interno, la capacidad de pago y el nivel de producción, estamos en recesión técnica, sin llegar, por supuesto, aún a una crisis económica.

Peor aún es que los analistas del Banco de México prevén que el crecimiento del PIB en este año cerrará en apenas 0.26 por ciento; otros afirman terminará en números rojos y este gobierno federal se había puesto la meta de crecimiento anual de 4 por ciento, cifra por demás alejada de la realidad.

Como vice coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (GPPRI), considero urgente fijar en la agenda legislativa medidas para incentivar la llegada de inversiones privadas y públicas a los estados y al país, sobre todo cuando al inicio de este sexenio se dio un portazo a aquellos que apostaron su capital al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, una señal por demás negativa al exterior, que desincentivó la llegada de inversiones. Y a los estados y municipios, este 2019 y próximo, se les deja relegados, sin grandes obras que detonen su desarrollo económico.

No perdamos de vista que todas estas variables obedecen a situaciones internas del país, por lo que el primer empujón que nos dé el entorno internacional puede ser un descalabro a nuestra endeble economía, sobre todo cuando ya el Fondo Monetario Internacional (FMI) vislumbra un crecimiento global de sólo 3 puntos -el más bajo desde el 2008-, cuando las tensiones entre China y Estados Unidos siguen escalando, y cuando la gran gran mayoría de las economías latinoamericanas están en alfileres.

Sumemos esfuerzos para que esto no afecte aún más a millones de bolsillos de mexicanos.

POR ANILÚ INGRAM VALLINES
DIPUTADA FEDERAL
@ANILUINGRAM



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