9 de marzo: 11 días para seguir sumando

Para el gobierno, éste era el momento de mostrar la altura de un estadista que se pusiera por encima de la polarización y se aprestara a la construcción de soluciones

Arturo Sánchez Gutiérrez, Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey / Heraldo de México

Más allá de lo que ocurra el próximo 9 de marzo, el movimiento ya tuvo un éxito incuestionable. La iniciativa ha generado el apoyo de todo tipo de grupos, organizaciones, instituciones, empresas, universidades públicas y privadas, así como personas y familias de todos los estratos sociales. No es para menos. Es la reacción a otro tipo de hartazgo que acumula luchas y protestas no escuchadas ni atendidas correctamente en mucho tiempo. Es un reclamo que llama a reconocer un problema profundo de nuestra sociedad, que nos afecta a todos. Es una voz que pide sensibilidad, inclusión, justicia y esperanza. Es un grito que exige el diseño y aplicación efectiva de políticas públicas innovadoras, realmente transformadoras y eficientes para dar respuestas y buenas señales en el corto plazo.

No es sólo una lucha feminista exclusiva de los grupos que hace años han dado este tipo de batallas. Hoy, se trata de que todos reaccionemos adecuadamente ante una toma de conciencia novedosa y creciente. Es factible que quienes se sientan agraviados pregunten: ¿Y dónde estaban cuando…?. Lo importante es que hoy están y estarán aquí muchos que se unen para reconocer una problemática social que se vive en nuestra cultura, en la cotidianidad, en la tragedia de la ofensa cotidiana a la mujer. Por eso, no queda más que sumar sin cortapisas ni peros que valgan.

El llamado al paro del 9 de marzo ya es exitoso porque abrió un debate que va desde la mañanera hasta las sobremesas y el diálogo entre empleadores y trabajadores. El entusiasmo ha hecho que el repentino cambio de opinión de la esposa del Presidente atice más el fuego; o que el temor de caer en la tentación de lavar platos, de la Secretaria de la Función Pública, provoque más pena que convencimiento. Tampoco creo que sea hora de sostener el argumento de que los conservadores se han disfrazado de feministas para atacar al gobierno. Hoy, el ímpetu del movimiento está en las creadoras de esta iniciativa y sus seguidoras, que mostraron su fuerza ante los lamentables acontecimientos de las semanas pasadas.

Para el gobierno, éste era el momento de mostrar la altura de un estadista que se pusiera por encima de la polarización y se aprestara a la construcción de soluciones, construyendo un verdadero diálogo y promoviendo una actitud que se sumara a la protesta contra un mal compartido por todos. No ocurrió así. Se opta por mantener la tenacidad de un discurso defensivo, sin alternativas claras, que sigue tendiendo a la polarización. Esta vez el tema podría ser más delicado de lo que nos imaginamos. Tan es así que nadie previó, ni gobernantes, ni oposiciones, ni analistas, ni conservadores, que hoy estaríamos discutiendo este tipo de problemáticas que han estado en la agenda y seguirán, más allá del 9 de marzo.

Faltan 10 días para la marcha y 11 para el paro. Todavía hay tiempo de construir y seguir sumando. Desde cualquier trinchera es momento de fortalecer una protesta que concientiza, llama a la acción y debería provocar respuestas y soluciones inmediatas.

POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ
DECANO ASOCIADO EN EL TEC DE MONTERREY
@ARTUROSANCHEZG

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