Llegó la hora

El tira y afloja entre CIE y el gobierno de poco ha valido ante el inminente fin del Gran Premio de México

Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México
Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México

Ahora sí parece ser, por desgracia, que el Gran Premio de México no tendrá continuidad. Es lo que se barrunta en este cielo cargado de polución e incertidumbre.

Y en medio del mutismo de Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), las noticias de la llegada de otras carreras campean en los medios, tales como la de Vietnam o la de Holanda, que ya fueron confirmadas por Liberty Media para la temporada 2020 de Fórmula 1.

De antemano se sabía que el presidente López Obrador no tenía ninguna intención de invertir en este evento. En cambio, Claudia Sheinbaum adoptaba una actitud un poco más sensata, consciente de la importancia que reviste en cuestión de imagen para la Ciudad de México, y el país en general, así como la enorme derrama económica que genera, que es superior a la inversión requerida para su organización y celebración. Sin embargo, la llamada política de austeridad no sólo está tocada de tintes demagógicos, sino que es una declaración de intenciones valedera para un gobierno que ha carecido de la sensibilidad necesaria para encontrar un acuerdo que fuera favorable a ambas partes.

De nada ha valido presentar una argumentación irrefutable, respaldada por la esmerada labor de CIE, que además ha sido distinguida con los cuatro premios, a nivel mundial, que avalan la excelencia de su trabajo, lo que sin duda debería de ser un motivo de orgullo para el gobierno. Desde el pasado 28 de febrero se intuía que la balanza podía inclinarse hacia el no, precisamente cuando se cumplió el plazo establecido por Liberty Media para la renovación del contrato. Y si acaso todavía queda algún pequeñísimo atisbo de solución, reside en que los dueños de la Fórmula 1 saben que no les conviene perder la carrera de México, aunque Chase Carey se ufane al declarar que le sobran ofertas.

En dicho sentido, Liberty Media sabe que, aunque haya firmado con nuevas sedes, no puede darse el lujo de perder México. En tan sólo cuatro ediciones, esta carrera se ha convertido en un evento ejemplar para su modelo de negocio, y la primera en importancia del continente americano. En medio de la desilusión colectiva que genera un revés como el que se avecina, hay quienes piensan que todavía queda un posible resquicio por el que podría revertirse esta situación adversa, ya que también está en juego la permanencia de otros Grandes Premios como el de España o el de Alemania, además del de Inglaterra, que tiene su propia problemática.

El último recurso de CIE para no perder este magno evento sería encontrar inversores de la iniciativa privada que garanticen su continuidad, pero se trata de una tarea complicada ante un panorama económico incierto, como el que se vive en México de cara a los próximos años. Así que llegó la hora de dar paso a las lamentaciones.

POR JUAN ANTONIO DE LABRA

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@JDELABRA68

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