5 cosas que no pueden hacer los mexicanos de segunda

Es triste reconocerlo, pero la Constitución divide a los ciudadanos mexicanos en dos grupos: los de primera y de segunda

Beata Wojna / Heraldo de México
Beata Wojna / Heraldo de México

Algunos amigos me preguntan si voy a hacerme mexicana. Siempre respondo que no, aunque podría obtener la nacionalidad rápido por vínculos familiares. Sin embargo, prefiero ser extranjera en México, que mexicana sin plenos derechos.

Es triste reconocerlo, pero la Constitución divide a los ciudadanos en dos grupos: los de primera y los de segunda categoría. No es tema menor: Pablo Yankelevich, del Colmex, afirma que casi 34 mil personas se naturalizaron mexicanos en el siglo XX. De acuerdo con la SRE entre tres mil y seis mil extranjeros optan por naturalizarse anualmente.

Los mexicanos naturalizados enfrentan cinco restricciones graves: (1) No pueden tener doble nacionalidad, a pesar de que a los mexicanos de nacimiento sí se les garantiza este derecho. (2) Su movilidad es limitada. De hecho, si optasen por residir fuera de México durante cinco años, perderían su nacionalidad, lo que podría convertirlos en apátridas. (3) No cuentan con derechos políticos plenos: no pueden ocupar cargos en el Ejecutivo ni formar parte del Legislativo como diputados o senadores. (4) Tienen acceso limitado a puestos relacionados con la seguridad. En la práctica, no pueden formar parte del ejército ni de los cuerpos policiacos (aunque en este último caso ya hay cambios en algunos estados). (5) Son discriminados laboralmente: no pueden pilotar aviones comerciales ni ser tripulación en embarcaciones mercantes mexicanas.

También enfrentan restricciones estatales. Hace poco desapareció en Tamaulipas la legislación que prohibía a los naturalizados ser maestros o notarios ¿Cuántas prohibiciones de este tipo existen en otros estados? Nadie lo sabe con certeza. Hay diferentes prácticas en el mundo sobre cómo se adquiere y se ejerce una nacionalidad. En varios lugares, los cargos más importantes suelen estar reservados a los ciudadanos por nacimiento. Sin embargo, muchos países tratan a sus nuevos connacionales sin tantas restricciones como en México.

Resulta paradójico que los mexicanos sientan orgullo por Rosario Marín, una mexicana que llegó a ser la primera estadounidense naturalizada en ocupar el cargo de tesorera en EU, pero niegan los mismos derechos a naturalizados en México.

La legislación sobre la nacionalidad mexicana nació hace décadas en un ambiente de temor ante intervenciones extranjeras.

En 2011, la Suprema Corte declaró la inconstitucionalidad de diversos preceptos que impiden a los naturalizados ocupar diferentes cargos, abriendo así espacio para cambios legislativos.

Hoy en día, el tema ha regresado, mezclándose nuevamente con la política, esta vez a raíz del caso Taibo, propuesto para el cargo de director del FCE. Pero el asunto de mexicanos naturalizados necesita su propio cauce, independiente de los enfrentamientos políticos. Lo que debería primar no es la ocurrencia para solucionar un caso, sino la coherencia con el discurso de derechos humanos y migración. Sin ello, la credibilidad mexicana podría quedar en entredicho.

 

BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES ITESM

@BEATAWOJNA

 

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo