5 consecuencias de cancelar la 4ta. subasta eléctrica

Implica un cambio fundamental en las reglas conocidas por los personajes, las empresas y el sector empresarial del país

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

La decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de cancelar la cuarta subasta eléctrica tiene efectos muy distorsionantes. Implica un cambio fundamental en las reglas conocidas por los personajes, las empresas y el sector empresarial del país. Hay al menos cinco consecuencias:

Primera. Envía la señal de que a la Reforma Energética se le aplica un freno de mano en seco y sin razón.

La electricidad, a diferencia del petróleo, no está en el subsuelo, por lo que en lugar de extraerla hay que generarla. AMLO le está diciendo al país que esa generación no la puede hacer la iniciativa privada y que la debe hacer (o al menos coordinar) la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esa subasta implicaba inversiones por Dlls. $ 1,600 millones.

Segunda. Con esta cancelación nuestro país difícilmente cumplirá con el compromiso de generar 35 por ciento de su energía de fuentes renovables en 2024. Por ese compromiso México fue muy respetado en el mundo. Ahora el posicionamiento del país sufrirá un ajuste, además de que el nuevo gobierno deberá garantizar que la demanda creciente futura podrá ser cubierta por la propia CFE. Empresas como Iberdrola, ENEL o Mitsui, que ya proveen mucha energía eléctrica en el país, podrían descarrilar sus planes de inversión.

Tercera. Los procesos de subasta mexicanos, que han sido modelo para otros países, se están tirando a la basura.

En la tercera subasta, en 2017, se logró la participación de 46 licitantes, de los cuales 16 resultaron ganadores. Asimismo, se logró un precio máximo de 20.57 dólares por MWh, uno de los más bajos de la historia. Fue exitosísima y detonó inversiones por Dlls. 2,369 millones.

Todo ese aprendizaje, que se iba a replicar y mejorar en la cuarta subasta, se va al caño.

Cuarta. Manuel Bartlett, director general de la CFE, se comprometió ayer a presentar la semana próxima el nuevo Programa Nacional de Electricidad (PNE).

Esto representará un giro sustancial en el que habremos de conocer la forma en la que el gobierno querrá detonar inversiones para satisfacer la demanda, así como el tipo de relación que querrá sostener con las grandes empresas que tienen capacidad de generación, transmisión, almacenaje y distribución de energía. Será básicamente un nuevo juego.

Quinta. La capacidad incremental de generación energía futura quedará en entredicho. La subasta suspendida incrementaría 5 por ciento, con 3.8 GW adicionales, la generación del país.

La subasta incluía potencia y certificados de energía limpia. Ahora la Comisión Federal de Electricidad tendrá que incluir eso en su PNE y explicarnos a todos cómo el crecimiento económico y la demanda natural creciente quedarán empatados con las capacidades de la CFE, que aparentemente será fortalecida.

La cancelación de la cuarta subasta deja algo claro: Andrés Manuel López Obrador instrumenta ya, sin conmiseración, sus ideas estatistas en todo el sector energético.

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@soycarlosmota

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