30 aniversario de la caída del muro de Berlín

Es claro que las democracias de libre mercado están siendo cuestionadas en el mundo

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México / Columna Editorial
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

En la Academia de Diplomacia Cultural Alemana participé como oradora en el acto conmemorativo del 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín.

Al tratarse de un evento de caracter internacional, quise llevar a Europa algo de la realidad mexicana.

Mi discurso se llamó Del otro lado, From the other side, the US-Mexico Wall y tuvo tres propósitos centrales:

1) Destacar las obvias diferencias entre el Muro de Berlín y el Muro entre México y Estados Unidos, 2) hacer un viaje para sentir el contexto humano de la frontera mexicana del norte y 3) decir que si aún existen muros en el mundo, es porque no entendemos el otro lado, porque hemos fallado conjuntamente en encontrar soluciones más sofisticadas, estructurales y efectivas que una simple barrera.

A diferencia del Muro de Berlín, que separaba al Este del Oeste; al capitalismo del socialismo y tenía la intención de mantener a las personas dentro; el de Estados Unidos une al norte y al sur, a los países desarrollados y en desarrollo; y pretende mantener a las personas fuera.

Si observa uno por largo tiempo, por momentos, en nuestra frontera norte se pueden ver a la distancia puntitos que corren y se entregan al desierto del otro lado.

Cada puntito es una historia de vida, es una persona que tiene familia, miedo, esperanza, cansancio, hambre, cuya piel está lastimada por el viaje y quemada por el sol, que tuvo que vender su cuerpo o traficar drogas para pagarle al pollero; que añora una vida mejor, libre de hambre y de violencia.

Es claro que las democracias de libre mercado están siendo cuestionadas en el mundo.

Debemos ser profundamente críticos, conscientes y propositivos.

Hay grandes sectores de la población que han sido excluidos, que han sido relegados, que han sido olvidados.

Están enojados y tienen razón de estarlo. No hay que hacerles promesas, hay que darles respuestas.

Las alternativas para un futuro próspero no deben ser los maniqueísmos, los extremos; tenemos que encontrar más centros.

Hay que ser sensibles y dejar las prepotencias a un lado, escuchar y dar respuestas urgentes. La existencia hace tan sólo 30 años del Muro de Berlín, debe recordarnos las tragedias históricas que han resultado al no querer entender al otro, al negar al otro, al odiar al otro.

Un muro siempre divide dos versiones, dos visiones de la vida.

Es necesario que las acerquemos.

Si fallamos, nos espera un mundo de división, de confrontación y de violencia.

Si acertamos, podremos acabar quizá, con las barreras físicas y mentales que aún existen, y encontrar la paz y la prosperidad a las que todos aspiramos. Lo que no podemos es quedarnos cruzados de brazos.

En este lado, y en el otro y el otro, siguen esperando, y el agotamiento de la paciencia es claro.

POR VANESSA RUBIO

SENADORA DE LA REPÚBLICA

@VRUBIOMARQUEZ

abr

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