MALOS MODOS

Agonía y muerte del PRI

Así que el Doctor Patán está de acuerdo contigo, Jorge, ooootra vez. Nada más me queda una duda: ya que se desintegre por completo el Revolucionario Institucional

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

El compañero Jorge, en su columna, pasó a decir que el PRI en una de esas anda viviendo su hora final, y que a buen seguro podremos constatarlo en la elección del fin de semana que viene, en la que –añade, con un rubor naranja en la prosa– capaz que queda abajo de Movimiento Ciudadano. Probablemente tiene razón el George, como tantas y tantas veces.

De hecho, y aunque no lo dice nuestro sereno pero inconmovible defensor de la 4T (qué bonito es verlo emocionarse cada que constata el amor por los pobres del Cuarto Presidente Más Popular del Mundo (CPMPDM)), me temo que ese partido estaba condenado a la extinción desde que el hoy CPMPDM, titán de la justicia social, gigante inequiparable de la historia patria, luego de década y cacho de militancia, en el remoto año 88, descubrió que el tri era un partido éticamente inaceptable y lleno de tintes autoritarios, presentó su renuncia y se convirtió en el líder social que a la larga se convertiría en la Primera Espada de la Nueva Izquierda Internacional (PENII).

Luego –el Jorjazo no lo dice exactamente así, pero el Doctor Patán cree que entiende cabalmente su mensaje–, vinieron las 1,500 evidencias de corruptelas con Peña, con esa perdigonada de gobernadores perseguidos por la justicia, la Casa Blanca y etcétera, y, enseguida, las grillas internas durante este sexenio, con la desbandada subsecuente, que en una de esas, sí, le pusieron la puntilla al tricolor.

A eso hay que sumarle la Marea Rosa, que –añade el columnista favorito de su Doctor Patán– puede reconfigurar la oposición y terminar de destruir no a la 4T, que es eterna, sino al ex partido hegemónico. Bueno, súmenle eso, y la lucha sin tregua contra la corrupción que ha emprendido el PENII, en un gobierno totalmente pañuelo blanco, 100% libre de cochupos. Un sexenio, si me permiten la metáfora, que, cuando hablamos de corrupción, no necesita etiquetado, salvo quizás: “Exceso de honestidad valiente”.

El contraste con la iniquidad anterior, a eso voy, tiene que ser devastador para el PRI.

Así que el Doctor Patán está de acuerdo contigo, Jorge, ooootra vez. Nada más me queda una duda: ya que se desintegre por completo el Revolucionario Institucional, el fin que viene, ¿a cuántos más de sus integrantes lograremos sumar a nuestras filas, convenientemente depurados por el humanismo mexicano?

Lo digo porque el cupo es limitado, las embajadas están ya a tope y ni a mi Marcelo, ni a mi Omar, ni a mi Quirino, ni a mi doctor Monreal, ni por supuesto a mi licenciado Bartlett, que está fresco cual lechuga y disfrutando de su soltería, los veo con ganas de ceder el puesto a las nuevas generaciones.

Por mi parte, rumbo a mi presidencia, terminado este sexenio (#DoctorPatan2030), ya le tengo echado el ojo a un par de fichajazos. Previo acto de contrición, obvio.

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

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