APUNTES DE GUERRA

El debate que no fue

Nos brindaron (es un decir) un pobre espectáculo en el que cada uno hablaba por su lado, atacaba a los demás y se hacía el desentendido

OPINIÓN

·
Gabriel Guerra / Apuntes de Guerra / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: El Heraldo de México

Si es usted como yo, querido lector, querida lectora, se habrá interesado —y mucho— por el tercer y último debate de las candidatas y el candidato a la presidencia de la República. A dos semanas de la elección más grande y trascendente de nuestra generación, había que ver y escuchar lo que tenían que decirnos a los mexicanos.

Los temas eran de la mayor importancia: política social, seguridad, justicia, política exterior, migración, democracia y división de poderes. Nada más y nada menos que los fundamentos del Estado moderno. Dos horas para que tres personas pudieran hablar a sus anchas, presentar no sólo sus propuestas sino también su visión del México contemporáneo y el del futuro. Este era, en pocas palabras, el debate que había que ver. Y yo, aunque no soy optimista por naturaleza, pensé que podríamos tener aunque fuera un atisbo de lo que Claudia Sheinbaum, Jorge Máynez y Xóchitl Gálvez tienen en mente para nuestro país. No fue así. Nos brindaron (es un decir) un pobre espectáculo en el que cada uno hablaba por su lado, atacaba a los demás y se hacía el desentendido ante los dardos envenenados que le apuntaban. Muchos ataques, sobre todo personales y algunos también de políticas, pero con enfoque siempre al individuo, buscando herir, manchar, tiznar, dicho esto último en todas las acepciones de la palabra.

Yo no he dejado de pensar en lo que pudo ser, en el debate que no tuvimos pero que sí necesitábamos, merecíamos: en el debate que no fue. Un debate en el que Claudia Sheinbaum hubiese mostrado aquello que la hace de izquierda, un enfoque no punitivista en materia de justicia, una toma de distancia ante la militarización, una recuperación de las mejores tradiciones diplomáticas y humanitarias de nuestro país. No que rompiera con el Presidente, tampoco soy tan iluso, pero sí que mostrara que su amplia ventaja en las encuestas le da más y no menos margen de maniobra.

Un debate en el que Xóchitl Gálvez hubiese definido si está más cerca de los partidos o de esa entelequia que es la “sociedad civil” en asuntos como la seguridad pública, las políticas sociales, las minorías oprimidas por el sistema de
“justicia”. En que en vez de meter a la religión como ariete hablase de la importancia del estado laico, en vez de hacer acusaciones temerarias aceptara que el combate al narco es un asunto de Estado y no de partidos o personas.

Un debate en el que Jorge Máynez se plantara de frente a explicar por qué es crucial evitar el bipartidismo, por qué los partidos bisagra pueden ser los verdaderos arquitectos de la reconstrucción nacional, y no sólo los decoradores y encargados del entretenimiento. Un debate en el que las candidatas y el candidato nos hablaran más a nosotros los ciudadanos y menos a sus propias estructuras, que buscarán quedar bien con ustedes y conmigo en vez de con sus patronos o asesores. Un debate de ideas y no de infamias, de visión de país y no de tiro al blanco, de patriotas y no de grilla corriente.

Ese debate que ya no fue.

POR GABRIEL GUERRA CASTELLANOS

GGUERRA@GCYA.NET  

@GABRIELGUERRAC

PAL