COLUMNA INVITADA

Porque AMLO

Pero la reducción de la pobreza no es el único logro de su gobierno. A decir de especialistas en la materia y analistas de todo el mundo, la recuperación de la economía nacional tras la pandemia es un acierto en toda su dimensión

OPINIÓN

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Leonor Gómez Otegui / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México Créditos: Foto: Especial

En la recta final de este sexenio la opinión pública se encuentra inmersa en un burbuja de dudas y especulaciones. Aunque muchos apostaban al fracaso de la Cuarta Transformación, la actual administración llega a su final con un logro sin precedentes: la mayor reducción de la pobreza en los últimos cuarenta años. El cambio en la política económica, que ha puesto en el centro a las personas en condiciones más vulnerables, es un acierto indiscutible. Se trata del llamado "humanismo mexicano", que ha sido reconocido en toda América Latina. 

López Obrador llega a la conclusión de su periodo como el segundo presidente con mayor aprobación a nivel mundial (64%), de acuerdo con Morning Consult, consultora que se dio a la tarea de medir tal indicador entre los líderes mundiales. Incluso por encima de personajes como Justin Trudeau, o Emmanuel Macron; AMLO cierra su sexenio con el respaldo de seis de cada diez mexicanos, lo cual, por cierto, no es cosa menor. 

Pero la reducción de la pobreza no es el único logro de su gobierno. A decir de especialistas en la materia y analistas de todo el mundo, la recuperación de la economía nacional tras la pandemia es un acierto en toda su dimensión. Hoy, en pleno arranque del 2024, nuestro país puede presumir la solidez de su moneda. El temor de una devaluación se diluyó con la creación de empleos (tan solo 200 mil en octubre del año pasado), la inversión pública y privada (nacional y extranjera) y las proyecciones de crecimiento económico para este año (2.5%). 

En la conversación cotidiana de las y los mexicanos, esa que refleja el sesenta por ciento de aprobación, es fácil identificar los porqués del bienestar. El incremento al salario mínimo, los programas sociales (que por cierto ya alcanzaron rango constitucional) y la apuesta por regiones del país olvidadas por los gobiernos anteriores. En un país de desigualdad histórica, la frase: "primero los pobres", resuena con firmeza a escasos meses de la conclusión del sexenio. Hoy, por ejemplo, adultos mayores, jóvenes, madres solteras y personas con discapacidad, tienen un apoyo fundamental para salir adelante (más de 30 millones de familias beneficiadas).  

El que López Obrador encabece la lista de los líderes más populares a nivel mundial tiene una razón lógica en una premisa fundamental: la deuda histórica con las clases desposeídas ha sido el eje de un estilo de gobierno. Pero incluso con los indicadores sobre la mesa, en la recta final de este sexenio hay quienes escatiman esa nueva forma de gobernar, aludiendo a los pendientes en otras áreas de la administración pública, como la violencia y la inseguridad. El hecho es que, un problema transexenal no debiera (ni debe) opacar los logros históricos alcanzados en estos seis años. 

Sí, es cierto, el sexenio termina con pendientes importantes. Pendientes que deberán ponerse en el centro de la agenda de gobierno de la próxima administración. Nuestro país no volverá a ser el mismo tras esa "Revolución de las Conciencias" que inició López Obrador, que en el fondo es el derecho que todo mexicano tiene a vivir bien, con las condiciones necesarias para alcanzar su pleno desarrollo. 

El gobierno de AMLO pasará a la historia, sin duda alguna, como el preludio de una profunda transformación política, social y económica, que hoy aprueban, repito, seis de cada diez mexicanos. AMLO está en ese lugar de la lista de Morning Consult por hechos concretos. Y hoy, pese ello, hay quienes menoscaban lo alcanzado con la voluntad de mujeres y hombres que creyeron posible ese cambio en el modelo de gobernar.

 

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