COLUMNA INVITADA

Sarah

Ella y su mamá cruzaron por algún lugar de Tijuana, obvio sin papeles y como parte de un grupo de indocumentados

OPINIÓN

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Antonio Meza Estrada / Colaborador / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

Ella y su mamá cruzaron por algún lugar de Tijuana, obvio sin papeles y como parte de un grupo de indocumentados; tendría acaso diez años. Se fueron al norte de California siguiendo las referencias familiares. Sarah hizo toda su escolaridad en planteles públicos y se dio cuenta de que sus condiscípulos eran distintos. A los blanquitos les iba bien en todo y a los morenitos se les dificultaba desde el idioma. También confesaban no haber desayunado o estar a cargo de una pariente porque su mamá y papá trabajaban.

A los años se graduó de profesora en una universidad del estado. De inmediato empezó a dar clases, pero inquieta que era y orgullosa de sus orígenes jaliscienses pronto destacó en el Distrito Escolar y al hablar en público, fuera en español o inglés. Un día se le acercó al señor Wilson Riles, director de educación de California y abogó “…por mis alumnos morenitos" a lo que el funcionario le contestó en afirmativo y la citó en su oficina.

Wilson la nombró asistente de directora en el nivel de preescolar con rango estatal y su representante en la comisión de estándares y formación de maestros del estado.

Por entonces Sarah Gómez ya era mamá de Luis Carlos y hubo de mudarse a Sacramento, donde estaba la Secretaría de Educación del Estado.

Un subordinado de Riles, David Campell, le pidió a Sarah enlazarse con México para idear una coordinación con nuestro país y apoyar a los niños migrantes recién llegados a California. Se organizó el equipo y allí me tocó participar. Por el equipo mexicano estábamos funcionarios públicos y docentes de Baja California, encabezados por Gustavo Almaraz. Se hicieron tres comités: educación preescolar y guarderías; escuelas técnicas vocacionales y educación superior.

Muchas ideas e intercambios fluyeron. Se enriquecieron ambos sistemas y con experiencias, planes de estudio y docentes. De allí nació un modelo para actualizar docentes en guarderías, preescolar y básica: la Universidad Estatal y de Estudios Pedagógicos, en Mexicali a cargo del profesor Alfonso Sepúlveda.

Pasaron los años y ella partió muy joven, pero dejando un testimonio de trabajo y compromiso con "mis morenitos" como lo pidió cuando conoció a Riles. 

POR ANTONIO MEZA ESTRADA 

COLABORADOR

YERBANIS33@GMAIL.COM

MAAZ