MALOS MODOS

“¿Dónde quedó el otro medio?” Hacia un nuevo formato de mañanera

Una vez más, presidente, estoy preocupado. Como a otros seguidores de la Transformación de la Vida Pública, me pareció perturbador su comentario sobre el medio ambiente

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Una vez más, presidente, estoy preocupado. Como a otros seguidores de la Transformación de la Vida Pública, me pareció perturbador su comentario sobre el medio ambiente. Fue, señor, un comentario desafortunado en varios niveles y desde cualquier ángulo.

“La palabra ya no me gusta”, le oímos decir muchos de sus seguidores más tenaces, ya inquietos por la ausencia del plural: son dos palabras. “¿Cómo que medio ambiente? ¿Pues dónde quedó el otro medio?”, preguntó no sabemos si con un enojo de esos que le dan a usted porque le gana el amor por los pobres, su pecho no es bodega y la justa indignación sube del estómago al cerebro sin consideración con el cateterismo, o con un sentido del humor, se lo digo desde los principios de la fraternidad universal, como del tío pesado que arruina a chistines la comida familiar del domingo, luego de cuatro cubas.

¿Qué fue las perlas de la oratoria de los primeros años del sexenio? ¿Qué pasa que ya no tenemos chance de escucharlo en momentos culminantes de la historia universal del discurso político, como aquel “Fuchi, caca” que logró traer a las abuelitas de los 60 de regreso a la arena pública? ¿Se acuerda de la picardía de los detentes, con que se burló de nuestra preocupación por los cientos de miles de muertos? ¿Y los chistesazos como el del policía secreto? ¿Y la dignificación de la investidura del “quen pompó”? Presidente: como que el genio de la comunicación que tanto celebramos sus más fieles seguidores anda un poquito en declive, se lo digo fraternalmente.

Peor: puede cundir el ejemplo. Habrá notado que a algunos entre los integrantes de su equipo –que el Mario, que el Macedonio, que el Nacho– luego les da por seguir su escuela retórica, la del desparpajo buleador, y que los resultados siempre son bochornosos. Piense en esto, le ruego: si se aventaban esos osos con los ejemplos más elevados de su creatividad, ¿a qué niveles pueden llegar con referentes como el del otro día, el de la mitad del ambiente?

Así que esta columna es un llamado. Un llamado, y una sugerencia. Lo del medio nos lo dejó ir luego de dos horas y media de mañanera, cuando apuntaba a romper el récord de duración de su comparecencia matinal. Entiendo la necesidad de demostrar que el covit no le hizo ni cosquillas; que el corredor keniano sigue ahí.

De todas formas, la fatiga mental no acaricia, señor, y puede ser momento de recortar un poquitín ese modelo de rendición de cuentas con que nos ha bendecido. Piense esto: ¿y si en vez de terminar su jornada laboral promedio a las 9:00 AM, se regala una hora más de desayuno y media de siesta? Las 7:30 es una buena hora para concluir el día. Piense, además, en lo fresco que llegaría al fildeo y macaneo de la tarde.

Siga al doctor Patán, señor, para un modelo de comunicación más depurado.

 

Julio Patán 

Colaborador

@juliopatan09 

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