DIPLONOTAS

Por qué no debemos olvidarnos de la guerra

Hay al menos tres motivos para no dejarla pasar, como la historia, la economía y la libertad para las potencias

OPINIÓN

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Beata Wojna / Diplonotas / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Mientras que para una parte del mundo la invasión rusa contra Ucrania es el asunto fundamental alrededor del cual gira la agenda nacional e internacional, parece que el resto se volvió bastante insensible con lo que ocurre en el continente europeo roto por la guerra de Putin contra el pueblo ucraniano. “Dejen de hablar ya de la guerra en Ucrania” fue el mensaje repetido por muchas personas de América Latina que tuve ocasión de escuchar frecuentemente en las últimas semanas.

Probablemente no debería sorprenderme que, en un país como México, donde son asesinadas alrededor de cien personas al día, preocupan poco las muertes de los civiles ucranianos que ocurren a diez mil kilómetros de distancia. Desde hace tiempo, México y gran parte de América Latina están inmersos en una guerra interna contra la inseguridad que no logran ganar.

Si a eso sumamos el histórico antiamericanismo que se traduce básicamente en la simpatía hacia Rusia, vista como el contrapeso a los Estados Unidos, y el gran trabajo de desinformación que está realizando la propaganda rusa en la región, las actitudes se explican por sí solas.

Por eso me temo que, a un año de la invasión rusa en Ucrania, que recordaremos en pocos días, muchos líderes de esta región se sentirán incómodos para expresar una condena abierta a Rusia y buscarán sus maneras para no irritar a Putin.

Ahora bien, hay al menos tres motivos para no minimizar la guerra en Europa. En primer lugar, fue aquí donde se originaron las dos guerras mundiales y la Guerra Fría. El revisionismo de Putin convirtió nuevamente a Europa en el campo de batalla que con relativa facilidad podría extenderse más allá de las fronteras de Ucrania, si así lo quisiesen los principales países de este continente.

En segundo lugar, permitir que Rusia gane la guerra es como dejar la carta blanca a las grandes potencias para que hagan ajustes en su entorno a su parecer. En este contexto pensamos principalmente en China, pero tampoco es descartable el regreso de Estados Unidos a una política agresiva hacia Latinoamérica, si las circunstancias internas estadounidenses cambiasen drásticamente.

En tercer lugar, el continente europeo sigue siendo uno de los centros económicos del mundo, junto con los Estados Unidos y China. Lo que ocurre ahí, tiene consecuencias para la economía global y lo hemos experimentado en 2022, a través del bajón en crecimiento e inflación alta debido a las presiones por la situación en Europa hacia los mercados energético y agroalimentario.

Aunque en 2023 hay mejores perspectivas para la economía que logró absorber parte de los desequilibrios provocados por la invasión rusa, la guerra se mantiene como un riesgo principal para la situación económica global.

A todos nos interesa que la guerra termine lo antes posible, aunque a un año de la invasión rusa las perspectivas para que eso ocurra son bajas. El mundo está aprendiendo a vivir con la guerra, pero olvidarla y minimizar su significado sería un grave error.

 

POR BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@BEATAWOJNA

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