COLUMNA INVITADA

Urge reiniciar clases en Acapulco y Coyuca de Benítez

¿Qué implica esto para el sistema educativo? Implica que hoy el regreso a clases es una prioridad

OPINIÓN

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Antonio Villalpando Acuña / Columna invitada / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: El Heraldo de México

La gestión de emergencias es una ciencia y, como tal, se basa en conceptos precisos y clasificaciones que nos guían sobre qué hacer cuando pasa algo terrible. En función de los daños producidos en Guerrero, el huracán Otis es un nivel 2/10 en factor humano –por las 100 personas que, lamentablemente, perdieron la vida o desaparecieron— y un nivel 8/10 en términos financieros –por la estimación de daños en 270 mil millones de pesos—. A esto se le llama calamidad prolongada, algo común con los huracanes.

¿Qué implica esto para el sistema educativo? Implica que hoy el regreso a clases es una prioridad.

En una calamidad con estas características, en la que la amenaza existencial ha desaparecido, todas y todos los involucrados en la gestión de la emergencia deben efectuar una transición rápida y planeada de los esfuerzos por salvar vidas a los esfuerzos de recuperación de la comunidad. Uno de estos esfuerzos debe enfocarse en regresar a clases, pues es esencial para mitigar las consecuencias emocionales en las y los niños –quienes son más susceptibles a la pérdida de cotidianidad— y es sumamente útil para reestablecer los vínculos comunitarios que sustentarán la recuperación en el mediano y largo plazos.

Entre más escuelas regresen a clases, mejor –aún si no es en modalidad presencial—. Que a la fecha sólo hayan regresado a clases menos de 10% de las 1,455 escuelas de educación obligatoria –básica y media superior— de Acapulco y Coyuca de Benítez es algo sumamente desconcertante y parece revelar la falta de planeación conjunta para sentar las bases para la recuperación de estos municipios, pero, sobre todo, poco entendimiento sobre lo que significa abrir escuelas para las y los estudiantes y la comunidad docente.

Es cierto que hay miles de familias que perdieron su fuente de ingresos. También es cierto que la reapertura debe efectuarse con la sensibilidad necesaria para entender que hay miles de estudiantes y docentes que no estarán listos en el corto plazo para reanudar el ciclo escolar. Pero apoyar a la comunidad escolar, especialmente a quienes están más afectados(as), empieza por reabrir las escuelas, por trabajar desde y para la comunidad educativa.

Si contamos ambos municipios, en las 1,455 escuelas de educación obligatoria laboraron en el ciclo escolar pasado 11,524 docentes, quienes atendieron a una matrícula de 183,105 estudiantes –según el SIGED de la SEP—. De acuerdo con las estimaciones que hicimos en Mexicanos Primero con información del sistema de óptica geoespacial Copernicus Emergency Management Services de la Unión Europea, en el área de impacto total de Otis –la zona que quedó inundada e incomunicada— hay 585 escuelas en las que 4,596 docentes atendieron a 78,070 estudiantes en el ciclo escolar pasado.

En el peor de los casos, podríamos asumir que esta proporción de estudiantes no puede ser atendida por el grado de destrucción de las escuelas y las comunidades. Pero aún en ese escenario, ello quiere decir que hay 870 escuelas y 105,035 estudiantes que ya podrían haber regresado a clases, no sólo 106 escuelas o 10,000 estudiantes como ha sucedido hasta ahora.

Parece un tanto abrasivo hablar de estar, aprender y participar cuando hay gente sin casas, sin trabajo y con secuelas emocionales después de un huracán. Pero, de buena fe, la experiencia de huracanes como Ian (2022) y Katrina (2005) dejó tres lecciones muy importantes en el tema de las escuelas:

Uno. Que quienes eran vulnerables antes del huracán serán aún más vulnerables después.

Dos. Que hay que reabrir las escuelas con sensibilidad social, pues hay familias sin hogar, comunidades de luto y todo un proceso de manejo emocional de lo ocurrido.

Tres. Que reiniciar clases es fundamental para impedir que las nuevas brechas de aprendizaje se consoliden.

Por eso hay que reiniciar las clases con planeación, con parsimonia y con la colaboración de toda aquella organización que pueda apoyar en algo, pero en Acapulco y Coyuca de Benítez hay que reiniciar clases YA.

Post scriptum: aprovecho la ocasión para recordarte que hasta el 5 de enero, organizaciones de la sociedad civil estaremos reuniendo mochilas y útiles para apoyar a las niñas y niños de Guerrero. Puedes consultar los centros de acopio en la cuenta de X de Mexicanos Primero. Cooperemos para que se reinicien las clases.

POR ANTONIO VILLALPANDO ACUÑA

INVESTIGADOR EN MEXICANOS PRIMERO

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