AGENDA LEVANTINA

¿Carlos de Arabia?

Los discursos del heredero al trono comunicaban a los musulmanes de Gran Bretaña que su presencia en el país no sólo era bienvenida, sino valorada

OPINIÓN

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Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Pocos días después de que Liz Truss se convirtiera en primera ministra de lo que muchos consideran el gobierno más islamófobo de la historia británica, el rey Carlos III accedió al trono para convertirse en el monarca más islamófilo. Siendo príncipe de Gales, en varias ocasiones expresó su admiración profunda por el Islam; llegó incluso a aprender árabe para leer el Corán. Patrocinó el Centro de Estudios Islámicos de la Universidad de Oxford en junio de 1993, y se lanzó en elaboradas reflexiones sobre la civilización islámica y su relación con Europa.

Los discursos del heredero al trono comunicaban a los musulmanes de Gran Bretaña, la mayoría de ellos inmigrantes de las antiguas colonias, que su presencia en el país no sólo era bienvenida, sino valorada (en la actualidad cuenta con más de tres millones de musulmanes, lo que la convierte en la segunda religión más grande de Reino Unido).

No es secreto el profundo rechazo del ahora rey a la desastrosa invasión estadounidense de Irak de 2003, en la que participó Reino Unido con el entusiasmo del gobierno encabezado por Tony Blair.

Hacia el tema palestino-israelí, si bien el príncipe Guillermo realizó la primera visita real oficial a Israel en junio de 2018, Carlos ya había asistido de manera "privada" (la reina Isabel II nunca visitó el país). En enero de 2020, el entonces príncipe de Gales finalmente visitó oficialmente Israel, y acudió a la Palestina ocupada. Ahí, declaró su "mayor deseo de que el futuro traiga libertad, justicia e igualdad a todos los palestinos".

Carlos formó relaciones sólidas con las familias reales en el Golfo durante décadas. Viajó a Arabia Saudita en 12 ocasiones. El ahora rey también había construido fuertes lazos en los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, que atrajeron controversia en julio pasado, cuando surgieron revelaciones de £2.5 millones en donaciones en efectivo realizadas por el exprimer ministro de Qatar, Hamad bin Jassim, al príncipe de Gales.

En Abu Dhabi, las expectativas de lazos más profundos con el nuevo rey son altas (la reina visitó Dubái y Abu Dabi en eventos oficiales que se consideran como una ayuda para los lazos comerciales británicos).

En 2011, a petición del Foreign Office británico, el futuro rey viajó a Bahréin, Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Kuwait y Marruecos. Era el año de sublevaciones populares que despertaron temores de un efecto contagio para los soberanos de turno.

Algunos elementos colocan al rey Carlos en sintonía con el gobierno de Truss; otros probablemente lo pondrán en franca oposición. En todo caso, que Carlos se siga pronunciando con familiaridad y soltura sobre asuntos sensibles de la sociedad y política de Medio Oriente resultará más complicado desde el trono. A menos que, a diferencia de su madre, no lo considere así.

POR MARTA TAWIL
INVESTIGADORA DE EL COLMEX

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