COLUMNA INVITADA

El metaverso y el futuro del trabajo

El auge del trabajo remoto e híbrido realmente ha cambiado las expectativas sobre por qué, dónde y cómo trabaja la gente. Pero la historia de la transformación del lugar de trabajo no termina ahí

OPINIÓN

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Itziar Gómez / Colaboradora / Opinión El Heraldo de México

Comencé a trabajar desde que tenía 20 años. A inicios de este milenio, trabajar en la industria editorial implicaba hacer correcciones en papel y trabajar con programas de cómputo hoy casi desaparecidos, como el QuarkXPress. Enviábamos los archivos de los libros a impresión vía mensajería en discos compactos, lo cual podía tardar horas o, en ocasiones, hasta días. A pesar de que ya existían los primeros dispositivos para leer libros electrónicos, en los congresos de editores hablaban de ellos como un producto tan futurista que solo podría verse en los Supersónicos. Y, por entonces, Amazon era solamente un distribuidor de libros con una propuesta interesante.

Aunque sigo teniendo un amor indescriptible por los libros impresos, mi trayectoria profesional se ha transformado en las últimas dos décadas. Y, seguramente, ha sido así también para muchas personas a nivel global, quienes han tenido que hacer un reciclaje profesional (reskilling) a lo largo de su trayectoria profesional. Ahora, con el metaverso, seguramente tendremos oportunidad de dar otro salto importante en nuestra trayectoria profesional, para el cual vale la pena prepararnos.

¿Qué es el metaverso? Es un término acuñado originalmente por el autor Neal Stephenson en 1992 en su novela “Snow Crash”. Lo utilizó para describir un mundo de realidad virtual futuro. Si bien aún no hay una definición precisa, el metaverso generalmente se considera una red de mundos virtuales tridimensionales donde las personas pueden interactuar, hacer negocios y forjar conexiones sociales a través de sus "avatares" virtuales.

Es un mundo que existe solo en el plano digital, compuesto por espacios inmersivos en los que tienen lugar interacciones entre humanos e inteligencia artificial. Algunas ocurren en mundos fantásticos y otras ocurren en un mundo “espejo” que duplica entornos de la vida real.

Una de las experiencias más cercanas al metaverso en materia laboral la tuve en octubre de 2020, cuando tuvimos que migrar la feria de Hannover Messe de León, Guanajuato, a un entorno virtual, derivado de la pandemia. En ese entonces creamos un entorno digital que permitía a los visitantes al evento tener una experiencia lo más cercana posible a la de un evento presencial, con salas de conferencias, espacio para encuentros de negocios y visita a los stands de los expositores que, en varios casos, eran ciudades digitales completas.

El metaverso no solo es una buena solución para la industria de eventos. En el entorno laboral proyecta generar nuevas formas inmersivas de colaboración en equipo; permitir el surgimiento de colegas digitales impulsados por inteligencia artificial; promover una economía de metaverso con empresas y roles de trabajo completamente nuevos; y acelerar el aprendizaje y la adquisición de habilidades a través de las tecnologías gamificadas.

Es en este último punto donde me parece que el metaverso puede hacer una gran diferencia: en la formación y capacitación de nuevas habilidades. Imagino a instructores o capacitadores digitales habilitados con inteligencia artificial que puedan estar disponibles todo el tiempo para asesorar y acompañar en estas nuevas habilidades a sus alumnas y alumnos. En el metaverso, cada objeto (por ejemplo, un manual de capacitación, una máquina o un producto) puede ser interactivo o tener un “gemelo digital”, proporcionando una guía paso a paso de "cómo hacerlo".

Bill Gates predijo en diciembre de 2021, que “dentro de los próximos dos o tres años, la mayoría de las reuniones virtuales pasarán de las imágenes de cámaras 2D al metaverso, un espacio 3D con avatares digitales”. Mark Zukerberg ha anunciado sus planes para trasladar su propia empresa al metaverso dentro de los próximos cuatro años. Algunas empresas como Nvidia, Sony y Microsoft parecen estar dispuestas a alcanzar objetivos similares, por lo que el metaverso está más cerca que nunca.

Entre los nuevos perfiles que se requerirán para este mundo digital, están las y los diseñadores y desarrolladores con especialización en modelado 3D de avatares, wearables, objetos, arquitectura y diseño de interiores virtuales. También estarán las y los creadores de contenido y las y los narradores que pueden trasladar su talento hacia el mundo virtual. Serán necesarios también las y los productores de eventos que se especializan en experiencias de metaverso (conciertos, fiestas, exposiciones de arte, reuniones, eventos deportivos, turismo y viajes digitales, entre otros). Y community managers enfocadas en crear redes y construcción de relaciones e interacciones dentro y fuera del metaverso.

El auge del trabajo remoto e híbrido realmente ha cambiado las expectativas sobre por qué, dónde y cómo trabaja la gente. Pero la historia de la transformación del lugar de trabajo no termina ahí. Si bien aún se encuentra en sus primeras etapas, el metaverso brinda una oportunidad para que las empresas restablezcan el equilibrio en el trabajo híbrido y remoto, para recuperar la interactividad en equipo y el aprendizaje, manteniendo la flexibilidad, la productividad y la comodidad de trabajar desde cualquier lugar.

¿Llegará el punto en el que nos suceda como Morfeo, en Matrix, donde nos preguntemos qué es real y cómo definimos la realidad?

POR ITZIAR GÓMEZ JIMÉNEZ
DIRECTORA DE PLASMAR COMUNICACIÓN

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