CUERPO Y ALMA

Trata: niñas y mujeres en riesgo

Julio es el mes contra la Trata de Personas, un delito considerado la forma moderna de esclavitud que, además, se encuentra entre los tres más redituables a nivel global, junto con el tráfico de drogas y el de armas

OPINIÓN

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María Elena Esparza Guevara / Cuerpo y Alma / Opinión El Heraldo de México

Julio es el mes contra la trata de personas, un delito considerado la forma moderna de esclavitud que, además, se encuentra entre los tres más redituables a nivel global, junto con el tráfico de drogas y el de armas. La ONU había trazado en su agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible una serie de objetivos que, a ocho años de distancia, parecen cada vez más lejanos; uno de ellos es acabar con todas las formas de explotación contra niñas, adolescentes y mujeres.

Lamentablemente, la pandemia no sólo frenó algunos avances en el mundo, sino que implicó retrocesos en la brecha de género a nivel educativo, económico y tecnológico: cada una aumenta la vulnerabilidad de los cuerpos femeninos ante el apetito violentamente normalizado en un mercado donde se “acostumbra” convertirlos en mercancía.

Cuando hablamos de la venta de niñas para matrimonio en la montaña de Guerrero, cuando se anuncia como modelaje un negocio de explotación sexual o cuando se aísla a una trabajadora del hogar de su familia, estamos ante situaciones no sólo irregulares, sino de una muy delgada frontera respecto a la esclavitud.

Datos del Consejo Ciudadano de la CDMX, que opera la Línea y Chat Nacional contra la Trata de Personas 800 5533 000, revelan que 70 por ciento de las víctimas de este atroz atentado contra la seguridad son niñas y mujeres, mientras que seis de cada 10 diez tratantes son hombres.

En nuestro país, se tipifican 11 modalidades de este crimen; prostitución ajena u otras formas de explotación sexual es la más conocida y también la de mayor incidencia, con 55 por ciento. Pero es indispensable visibilizar que otras, como el trabajo forzado, la explotación laboral y el matrimonio forzoso, también están penadas.

No todo se restringe al campo de la ley, este mes tenemos la oportunidad de abrir el debate a lo que implica la Trata de Personas analizada desde una mirada de género. Colocar la noción del cuerpo femenino como un territorio de colonización, tal como lo dice Rita Segato, es central para cuestionar el auge de prácticas que las niñas de nuestras familias tendrán que sortear durante los siguientes años.

Falsas ofertas en internet de becas y trabajo, enganche por videojuegos que empieza como enamoramiento para terminar en sextorsión o secuestro, y plataformas como Only Fans promotoras de la confusión de los límites entre “mi cuerpo es mío” y un sistema patriarcal voraz que rapiña hasta de la libertad. La trata de personas no es un delito aislado, hablar abiertamente de los riesgos tiene el poder de prevenir.

POR MARÍA ELENA ESPARZA GUEVARA
FUNDADORA DE OLA VIOLETA AC
@MAELENAESPARZA

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