COLUMNA INVITADA

2022: tres lecciones de las elecciones

No basta que la oposición gane espacios en el Congreso federal; requiere ganar (y mantener) territorio

OPINIÓN

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Guillermo Lerdo de Tejada / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Los resultados electorales del domingo pasado dejan tantas lecciones y matices que es imposible agotarlos en un texto. Me detengo en tres ideas que encuentro centrales rumbo a los comicios locales de 2023 (Coahuila y Estado de México), y los federales de 2024.

Primero, la intervención del Estado, a la que el lopezobradorismo ha impreso una amplitud, irresponsabilidad e impunidad inéditas. Algunos ejemplos: que el dirigente de Morena o el secretario de Gobernación usen un avión de la Guardia Nacional (corporación de facto militar) para viajar a actos de campaña —en los que además participó el comandante de la GN— abre una grieta sobre un tema que en México habíamos resuelto hace 76 años: que las elecciones son un asunto exclusivo de civiles, fuera del ámbito de las Fuerzas Armadas.

Asimismo, en un programa de TV oficial, la gobernadora de Campeche difundió grabaciones, fruto de espionaje ilegal, contra un líder opositor. Un delito transmitido en vivo, en cuatro ocasiones, financiado con recursos públicos. En fin, con patente de corso desde Palacio Nacional, los integrantes del gabinete y mandatarios morenistas se volcaron a hacer campaña, en algunos casos violando la ley, poniendo en segundo plano sus responsabilidades, mientras la población enfrenta crisis de violencia, salud, economía, desastres naturales, etc.

Esto me lleva a la segunda reflexión: no basta que la oposición gane espacios legislativos; requiere ganar (y mantener) territorio. Tras perder la mayoría de estados en 2021 (12 de 15) y ahora en 2022 (cuatro de seis), los partidos opositores han tratado de minimizar la derrota. Argumentan que eran entidades con poca población, o que igual cosecharon miles de votos: “hay tiro para 2024”, dicen unos, “somos la tercera vía” dicen otros, aunque perdieron por dobles dígitos. Incluso, hay quien afirma que es bueno que Morena gobierne estados con severos problemas de inseguridad (como Guerrero) o pobreza (como Oaxaca), “para que se desgaste”. Lo importante, insisten, son las victorias en el Congreso federal.

La racionalización es ingenua. Sí, es vital evitar mayorías legislativas del régimen (en esto la alianza fue exitosa), pero cada nuevo estado que gobierna el lopezobradorismo implica una nueva fuente de recursos públicos que utilizará para operar: propaganda, acarreo, compra de votos, programas clientelares. En este sentido, la alianza (y MC) han fallado –con excepciones como Nuevo León y donde hubo unidad genuina, como Durango– en parte porque a veces ni siquiera hubo alianza. De hecho, varios gobernadores  parecen haber sido los primeros en abandonar su supuesto papel opositor para entregarse al régimen; en esos estados (como Hidalgo o Oaxaca) Morena ganó por márgenes amplísimos, lo que confirma que cuando no hay contrapesos que permitan una competencia pareja, el oficialismo avasalla.

Ahora el lopezobradorismo gobernará 22 de 32 entidades, con más de 70 millones de habitantes, y el gran riesgo es perder el Estado de México el año próximo, la entidad más valiosa electoralmente. La hegemonía creciente del régimen implica que cada vez sería más difícil que la oposición gane espacios legislativos, o de cualquier otro tipo.

Finalmente, queda claro que “ser oposición” no es suficiente. Diversos analistas y políticos parecen decirle a la ciudadanía: “hay que sacar a Morena y ya luego creamos un proyecto alterno, no sean exigentes”. Es un error. Millones de personas rechazan al régimen, pero no están dispuestas simplemente a votar por opciones que, más allá de no ser lopezobradoristas, no ofrezcan visiones alternativas, candidatos competitivos y honestos. En última instancia muchos se abstendrán, lo cual parece favorecer al oficialismo, como en Quintana Roo, donde arrasó. México necesita políticos que, para rescatar al país, aporten algo más que las maltrechas siglas en las que militan y consignas diseñadas por agencias de marketing.

Guillermo Lerdo de Tejada Servitje
Colaborador
@GuillermoLerdo

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