MIRANDO AL OTRO LADO

Lo que Morena aprendió del Revocatorio

Con el revocatorio Morena aprendió que puede violar la ley impunemente buscando ganar elecciones en México

OPINIÓN

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Ricardo Pascoe Pierce / Mirando al Otro Lado / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Con el revocatorio Morena aprendió que puede violar la ley impunemente buscando ganar elecciones en México. Es un aprendizaje trágico para el país porque las lecciones aprendidas por ese partido ponen a la democracia mexicana en una ruta enfilada hacia su destrucción. Lo que ha estado sucediendo en las semanas anteriores a las elecciones en seis estados de la República, es la puesta en práctica de un operativo de lo aprendido a la mala.

Lo primero que aprendió es que puede violar la ley e ignorar las instituciones electorales, y no tiene ningún costo para su partido. Especialmente en caso cuando los que encabezan la cargada anti institucionales son funcionarios públicos que son los primeros obligados a respetar las leyes electorales plasmadas en la constitución.

Pero también aprendió que no tiene suficiente apoyo para ganar limpia y legítimamente las elecciones presidenciales en 2024. Que su victoria en el 2024 no es segura.

Hoy, con las elecciones estatales, habrá una prueba más a la puesta en marcha del plan de alterar decisivamente sus resultados electorales. Sheinbaum, Ebrard y López Hernández encabezan la carrera de muerte hacia la destrucción de los frágiles consensos nacionales, de lo poco que va quedando como punto de inflexión antes del de llegar al totalitarismo. Ignoran y violan la ley, y acusan a otros de ser los responsables.

Junto con sus presencias en la arenga pública, esos funcionarios públicos sirven de encubridores a la operación de miles de funcionarios públicos presionando a los votantes a que apoyen a los candidatos de Morena o sufrir el recorte inmediato y fulminante de sus prestaciones sociales. Hoy la precariedad y la pobreza del pueblo es el arma más preciada del morenismo para ganar elecciones.

¡Qué amarga ironía! El partido que prometió sacar a los mexicanos de la miseria no solo ha incrementado por millones el número de pobres sino que necesita que sigan siendo pobres, para mantenerse en el poder. Aprendieron eso con el revocatorio pero también descubrieron que no era suficiente para asegurar la victoria.

La segunda lección es que, al violar la ley en masa junto al Presidente de la República, y expresando su total desprecio por la autoridad electoral, no hay reprimienda ni castigo alguno. Como en toda la nación, cuando se ignora el Estado de derecho, lo que reina es la impunidad. Esa impunidad es la joya de la corona, especialmente cuando se trata del siguiente paso, que es la decisión política de no dejar el poder democráticamente.

Durante el revocatorio las violaciones a las leyes electorales, el uso sin límites del presupuesto público y la militancia de miles de funcionarios públicos recorriendo el país fue la norma. Todo ocurrió en total opacidad, ilegalidad e impunidad.

Pero ahora van más lejos. El recurso de demandar penalmente a legisladores que ejercieron su derecho a votar según sus conciencias acusándolos de traidores a la patria, es un instrumento político más para chantajear a la sociedad en su conjunto. El mensaje de tan perversa intención es decirle a la sociedad: “vean, si estos poderosos legisladores no son capaces de defenderse a sí mismos, menos van a poder defenderlos a ustedes”. Y, más subliminalmente, el mensaje es ¡ríndanse todos, México pertenece a Morena! ¡Están perdidos!

Este mensaje totalitario es siempre intimidatorio y amenazante. Pero también aprendió AMLO que la fuerza del Estado al servicio del pensamiento único, y el partido único, no es suficiente para convencer a la sociedad “de que no tiene de otra”.

En consecuencia, decidió avanzar más agresivamente en el camino de obtener la rendición total de la sociedad a los pies de su modelo autoritario en curso. Resolvió dar pasos más impositivos para mantener el poder en sus manos por tiempo indefinido.

Refuerza conscientemente ese camino de dureza con mensajes para reforzar la inevitabilidad de su imposición. El mensaje más reciente fue su visita al Triángulo Dorado, en Sinaloa. Su presencia ahí sirvió para que, sin palabras ni imágenes de por medio, la nación supiera que la alianza narco-AMLO es, ya, un hecho institucional. Para que no quede la menor duda de que detrás de la violencia de las armas del narco está el aval oficial.

Eso no fue una ocurrencia ni un error. Fue una decisión estratégica el aparecer en territorio del cártel de Sinaloa. El viaje mandó un mensaje claro y contundente: “quiero que sepan que hoy existe un cogobierno entre las armas en México, junto con Morena, como instituto político dominante. Estamos restaurando los equilibrios del pasado”.

Para lograr ese cogobierno “nacionalista revolucionario de las armas”, también deben tener un papel relevante las Fuerzas Armadas de México en el nuevo esquema de gobernanza por la fuerza. No es suficiente tener un acuerdo con el narcotráfico. Es necesario tener un acuerdo trilateral con las armas legales y constitucionales de México. Para eso es necesario crearles un nuevo esquema de participación en la toma de decisiones. En el modelo tripartito Presidencia-Narco-FFAA, todos deben tener las manos metidas en la olla de la prosperidad.

El Presidente maneja el presupuesto federal como patrimonio personal. Los narcos tienen miles de millones producto de su próspero negocio de venta de drogas, negocio que el gobierno no inhibe. Para equilibrar el acuerdo, tiene que asegurar que los militares tengan acceso a mucho, pero mucho dinero. Esto explica la entrega de aeropuertos, puertos, ferrocarriles, bancos y, en general, obras millonarias a las filas castrenses. Sin ello, no habría equilibrio y complicidad en la relación, sino solo envidia, y la envidia destruye los mejores arreglos.

Para solucionar este desequilibrio, fue muy importante para el Presidente que llevara sus dos generales más importantes a fin de que conocieran el sistema político, económico y militar de Cuba. Ese país ha desarrollado un sistema de cogobierno cívico-militar donde los militares son, simultáneamente, empresarios prósperos y amos de las armas que sostienen un régimen político dictatorial. Los militares cubanos manejan una porción muy importante de la economía cubana y, por tanto, piensan como empresarios en cuyo interés está el mantenimiento de las cosas como están, pues defienden sus intereses de clase.

Eso es lo que López Obrador quería que vieran, aprendieran y admiraran de Cuba los generales mexicanos. Para que entendieran que su interés reside en el mantenimiento de las cosas como van, hacia la muerte de la democracia en México y la aparición de un nuevo sistema de partido único, estilo cubano, donde las élites viven como reyes y controlan a las masas con eficacia militar. Como sucede en Venezuela, con su “boliburguesía”, el ejército y el narcotráfico.

Este “nacionalismo revolucionario” se adapta a las nuevas circunstancias del mundo. Ofrece un inculto populismo sin ideario progresista, pero basado en la corrupción y control social. Esta reciclada invención ideológica requiere, como condición para justificarse, un distanciamiento de los grandes poderes del mundo, especialmente Occidente y específicamente Estados Unidos. Necesita esa distancia del escrutinio mundial para operar en las sombras su alianza inmoral y antiética.

En realidad AMLO no está creando algo nuevo. Construye una copia de la copia de los regímenes más cerrados y antidemocráticos de nuestro continente. El ADN autoritario latinoamericano brota de las venas desgarradas de los pueblos abrumados por siglos de opresión.

Ante la historia aterradora de autoritarismo reciclado y élites armadas que defienden sus intereses, la sociedad no debe atemorizarse ni rendirse. La defensa de la democracia contra el autoritarismo es tarea de todas y todos. La no-reelección, el sufragio efectivo, la permanencia del INE y la oposición unida son las armas con las que contamos para garantizar un futuro democrático en México. La democracia esta en la balanza. 

POR RICARDO PASCOE

ricardopascoe@gmail.com

@rpascoep

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