LA ENCERRONA

Un modelo que se diluye

Los graves sismos sociales que está viviendo el presidente Joe Biden, son la herencia del trumpismo y de un Partido Republicano que se siente muy cómodo con dicha polarización y vieron que con una política extremista puede hacerse de simpatizantes más férreos

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

“La Suprema Corte infringió la más grande restricción a los derechos en los últimos 50 años, no sólo de las mujeres, sino de todos los estadounidenses”, Nancy Pelosi y Charles E. Schumer.

La historia de Estados Unidos ha servido de ejemplo en muchos ámbitos para todas las naciones del “mundo libre” (norte-occidente). Desde su origen en 1776 ha significado un país de libertades individuales y colectivas, el modelo del federalismo, del libre mercado y de los derechos humanos. Sin embargo, en los últimos años hemos visto algunos puntos para reflexionar si ha llegado el momento de realizar algunas mejoras constitucionales en algunos casos, en otros revisar a profundidad algunas de sus preciadas enmiendas y, en algunos más, replantear todo el entramado institucional.

Las elecciones presidenciales de 2016 ya asomaban algunos quiebres de su sistema electoral y, para la reelección de Trump estas preocupaciones tomaron mayor relevancia. De igual manera, durante la presidencia del millonario neoyorquino, Estados Unidos mostró al mundo una cara nunca antes vista (al menos no de forma tan nítida), xenofobia exacerbada, racismo, discriminación en todas sus vertientes, proteccionismo económico, violencia verbal a todo “lo externo, lo distinto”, odio y polarización entre la sociedad estadounidense. 

En múltiples ocasiones he escrito en este espacio que Trump era solo la punta del iceberg y que el peligro real es la semilla de odio sembrada en la población convencida de la “ideología trumpista”. Una grave muestra fue lo ocurrido en el Capitolio, antes de aquel terrible episodio fueron las represiones a las manifestaciones en contra de la brutalidad policial, antes de aquellos atroces incidentes fueron los asesinatos de odio en contra de migrantes. La administración del presidente estadounidense 45 fue marcada por la reducción de derechos y libertades, por la división de la ciudadanía y por el empobrecimiento democrático.

Los graves sismos sociales que está viviendo el presidente Joe Biden, son la herencia del trumpismo y de un Partido Republicano que se siente muy cómodo con dicha polarización y vieron que con una política extremista puede hacerse de simpatizantes más férreos. Lo ocurrido el pasado viernes no se podría entender sin la visión de Donald Trump, quien colocó en la Suprema Corte a 3 jueces ultraconservadores, siendo Amy Coney Barret decisiva para revertir la protección constitucional al aborto, conocida como Reo vs Wade (sentencia federal de 1973 base para garantizarlo). Esta votación (6-3) sienta un precedente peligroso para los derechos y libertades de la ciudadanía estadounidense y, por ende, para todas las mujeres.

Así, este viernes la Suprema Corte decidió acabar con 50 años de progresismo, derechos y libertades, regulación y protección a las mujeres. Puesto que las leyes en favor de los derechos humanos y libertades no son promovientes, son reguladoras y garantes de que todo ciudadano cuente con la protección del estado más allá de credos, ideologías, orientación sexual, etc., es decir un Estado que trate como iguales a cada uno de sus habitantes. Aquella nación hegemónica en lo político, económico, militar y social, está siendo rebasada por visiones y pensamientos anquilosados en el pasado, poniendo en riesgo la vida de miles de mujeres. Hoy en la mitad de los estados de la nación americana es mucho más fácil comprar un arma de alto calibre y sus municiones a que una mujer sea atendida en una clínica por un aborto (inducido voluntaria e involuntariamente).

POR ADRIANA SARUR
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