DESDE AFUERA

Religión y política en Estados Unidos

Decir que Estados Unidos es un país profundamente religioso es casi inútil. Basta darse cuenta de la importancia que tienen las declaraciones de fe en su cultura, en sus leyes y ahora en su política

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Decir que Estados Unidos es un país profundamente religioso es casi inútil. Basta darse cuenta de la importancia que tienen las declaraciones de fe en su cultura, en sus leyes y ahora en su política.

"En Dios Confiamos" es el lema que adorna el dinero estadounidense. La promesa de decir verdad en un juicio se formaliza con un juramento sobre una Biblia y el matrimonio es oficiado normalmente por un ministro religioso autorizado por los gobiernos estatales.

En términos de la cultura y el mito estadounidense, la fe en Dios es una parte esencial, tanto que hay una literal obsesión nacional por comprobar la veracidad histórica de la Biblia cristiana y su relación con Estados Unidos.

Para muchos, su éxito personal se debe al favor divino y su país, tienen un destino que literalmente está escrito en la Biblia.

La militancia se hace ver también en las creencias en la inspiración divina de la Constitución y la ciega consideración de factores como la Segunda Enmienda, o el derecho a poseer armas.

En ese marco, llama la atención el surgimiento, o el resurgimiento, si se quiere del nacionalismo cristiano se vincula también a la reaparición de una derecha militante, extrema, en la que los cristianos, especialmente los evangélicos blancos están convencidos de que la voluntad de Dios es que Estados Unidos sea una "tierra prometida" para los cristianos europeos. Más aún, algunos sostienen que son "la tribu perdida" de los israelíes y tendrían el papel de asegurar la segunda llegada del Mesías y entre otras cosas proteger por ello la existencia del estado de Israel, simplemente porque la Biblia dice que ahí nacerá.

Pero hoy sus creencias, y su militancia, se entremezclan con una extrema derecha que tiene profundas raíces en la sociedad estadounidense y que lo mismo incluye a los descendientes de los "Know Nothings" (sabenada) antiinmigrantes de mediados del siglo XIX, al racista Ku Klux Klan de fines del XIX y principios del siglo XX, los partidarios pronazis de America First y los antisemitas del sacerdote católico Charles Coughlin, el anticomunismo militante encabezado por el senador Joe McCarthy y la Sociedad John Birch, a mediados del siglo pasado encuentran ahora sus descendientes en una movimientos como los conspirativos QAnon y grupos supremacistas blancos o los Guardianes.

"Las oraciones y los símbolos cristianos ocuparon un lugar destacado en el Capitolio de EU y sus alrededores durante la insurrección del 6 de enero de 2021", hizo notar recientemente un texto de la agencia AP. 

La movilización política de la derecha cristiana no es nueva. De hecho, comenzó en los setentas con la organización de un movimiento que comenzó por ocupar posiciones de elección en juntas locales, luego municipios, estados y ahora se manifiesta en política nacional.

Pero, como todo grupo de fanáticos, en especial religiosos, las señales de intolerancia son intranquilizantes, en especial cuando buscan el poder en una potencia como Estados Unidos.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

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