DESDE AFUERA

¿Una Cumbre de amigos y enemigos?

El presidente Fernández y el mandatario López Obrador organizarían una reunión de la CELAC de manera alterna, según medios argentinos

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

El libre comercio podría convertirse otra vez en el centro de debate y atención de la IX Cumbre de la Américas, donde Argentina y México organizarían una reunión paralela de la Comunidad de Estados de Latino America y el Caribe (CELAC) en un roce con consecuencias desconocidas.

El diferendo parte de la demanda de que la cumbre debe incluir la participación de Cuba, Nicaragua y Venezuela, que los Estados Unidos –país anfitrión– rechazan con alegatos sobre la conducta antidemocrática y represiva de esos gobiernos.

De acuerdo con medios argentinos, el presidente Alberto Fernández, de Argentina, y el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador –si finalmente decide ir– organizarían una reunión de la CELAC sin superponerse con la cumbre.

Fernández busca reclamar el manto de su antecesor Nestor Kirchner, que en el encuentro celebrado en noviembre de 2005 en Mar del Plata, fue el principal portavoz de un grupo integrado por el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el venezolano Hugo Chávez, para oponerse a la idea de EU de un acuerdo comercial hemisférico y en cambio centrar el debate en términos de empleo y las políticas proteccionistas de los países ricos.

Retomar ese manto sería útil para Fernández, un mandatario en busca de reelección y en abierto choque con su vicepresidenta Cristina Fernández, viuda de Kirchner, por controlar un partido peronista descrito a la deriva.

Las esperanzas de Alberto Fernández son alentadas por la invitación a asistir al G-7, integrado por las siete mayores economías del mundo, a fines de junio en Alemania y donde ofrecerá a su país como proveedor de alimentos, trigo y carne, para compensar por la pérdida de importaciones de Ucrania y Rusia.

El esperado retorno de Lula da Silva a la Presidencia de Brasil y la de CELAC, de paso, así como el actual predominio de gobiernos de izquierda en la región y la aparente debilidad del estadounidense Joe Biden, alimentan la idea de que un frente común puede tener éxito.

Para los estadounidenses, sin embargo, la reunión puede ser un parteaguas que defina amigos y adversarios, aunque se ha precisado, como hizo el senador republicano Marco Rubio, que pueden convivir con gobiernos con los que tengan desacuerdo, pero mantengan vías democráticas a diferencia de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Pero también comienzan a hacer diferencias entre países a los que pueden y quieren dar preferencias comerciales y aquellos que no.

La posibilidad de invitar a las naciones de la Alianza para el Desarrollo en Democracia –Costa Rica, Panamá, República Dominicana– a incorporarse al actual Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), para incentivar la inversión externa, ha sido manejada en organismos no-gubernamentales de Washington y el Congreso estadounidense.

Un incentivo similar se ofrecería a Guatemala, Honduras y El Salvador para alentarlos a reformas que también limiten la emigración hacia Estados Unidos. Incluso Brasil, Ecuador y Colombia podrían verse favorecidos.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

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