COLUMNA INVITADA

Quiero reconocer más que pagar

La profesión docente debería ser de las mejores remuneradas por el papel fundamental que juega

OPINIÓN

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Laura Ramírez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

El Día del Maestro –y la maestra– ha sido ocasión para hablar del tema salarial docente. Se plantea como un día para reconocerles, pero la discusión suele quedarse en si un aumento es suficiente o no. Aclaro que el aumento al salario es un tema de justicia importante y relevante.

La profesión docente debería ser de las mejores remuneradas debido al papel fundamental que juegan para la sociedad y porque su función va más allá de estar determinado número de horas en un aula: incluye preparar las clases, dar seguimiento a los procesos de aprendizaje dentro y fuera del salón; evaluar no sólo mediante exámenes, sino a través de diversas actividades e incluso coordinar temas ajenos a su profesión como mantenimiento y limpieza de los planteles.

Hoy quisiera centrarme en la idea de reconocer. Pagar es un acto de justicia por todo lo que ya mencioné, pero reconocer va mucho más allá de un salario que recibe todo aquel que realiza un trabajo (y que debe corresponder a las tareas que realiza y a la función social que desarrolla). En el término reconocer está incluida la palabra conocer y no se puede entender una sin la otra.

Para reconocer a un o una maestra es fundamental conocer quién es y qué hace, entender qué acciones lleva a cabo día a día para potenciar el desarrollo de sus estudiantes, para trabajar con sus colegas y para comunicarse con las familias. Reconocer es entender que la vocación no es un concepto vacío, sino una verdadera motivación para acompañar a niñas, niños y jóvenes y ayudarles a ser la mejor versión de sí mismos.

Por eso reconocer no es anunciar un aumento (menor a la inflación en este caso). Reconocer por parte de las autoridades sería trazar un plan claro para recuperación de los aprendizajes perdidos en la pandemia, sería dar apoyo transparente para mejorar la infraestructura de las escuelas y dotarlas de condiciones materiales que se requieren; reconocer es impulsar programas que han demostrado funcionar, como la jornada ampliada que permite a las y los docentes consolidar a la comunidad educativa; reconocer es dejar de saturar a las maestras y maestros con cambios curriculares improvisados, sin consulta y que se pretenden implementar sin formación o acompañamiento suficiente.

Reconocer no es dar el aplauso fácil, es darle voz al individuo, a esa maestra o maestro que pone el aprendizaje al centro, que busca a quienes dejaron la escuela, que se preocupa por la salud socioemocional propia y de sus estudiantes. Y ese reconocimiento no sólo viene de las autoridades, sino de toda la sociedad: reconocer al maestro o maestra que nos inspiró cuando éramos niños, niñas, pero también al de nuestra comunidad, a quienes dan clases en circunstancias adversas, a quienes van a las comunidades más alejadas, a quienes buscan estrategias de inclusión.

Reconocer no es cosa de un día, es la única manera de empezar a transformar la educación.

POR LAURA RAMÍREZ
DIRECTORA DE ACTIVACIÓN EN MEXICANOS PRIMERO
@LAURAMI0316

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