COLUMNA INVITADA

Ejército y sociedad

En nuestro país, las Fuerzas Armadas siguen bajo el mando civil de un Presidente legítimo

OPINIÓN

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Onel Ortiz Fragoso / Colaborador / Opinión El Heraldo de México Créditos: Especial

Dicen que Andrés Manuel López Obrador engaña con la verdad. En la política no hay engaño, sólo engañados. La inmensa mayoría de las acciones de su gobierno fueron anunciadas desde hace tiempo y reiteradas en cada coyuntura. Sin embargo, en donde sí hubo un giro de 180 grados fue en el tema de las Fuerzas Armadas. Todo cambió después de la reunión que AMLO, siendo Presidente electo, tuvo con mandos militares.

Los adversarios del Presidente hablan de militarización, como un paso previo a la dictadura. El titular del Ejecutivo explica que la asignación de tareas a las Fuerzas Armadas es un reconocimiento a su lealtad y eficacia. Pregunta: ¿México vive o no un proceso de militarización?

Definición básica: Militarización significa el sometimiento de una población, una actividad, un servicio, un lugar, etcétera, a la disciplina, el espíritu o las costumbres militares.

Indiscutible el incremento del presupuesto a las Fuerzas Armadas. Así como la presencia militar en obras públicas y la administración de servicios, que van desde los bancarios hasta las aduanas; también es evidente su despliegue particularmente en materia de seguridad. Los militares están en todos lados, ¿cuáles son los perfiles y alcances de su presencia?

La palabra clave es “sometimiento”; las Fuerzas Armadas siguen bajo el mando civil  de un Presidente legítimo. Tampoco a la sociedad se le ha impuesto la disciplina militar.

Preocupante: que el notorio incremento de las fuerzas armadas en seguridad no ha detenido la violencia desatada por el crimen organizado en varias regiones del país.

México ha tenido tres ejércitos, el primero, surgió de la Constitución de 1824, defendió el territorio nacional y la sobrevivencia del país ante la independencia de Texas, la primera invasión francesa y la guerra con Estados Unidos; el segundo, nació de la Constitución de 1857, ganó la Guerra de Reforma, resistió la segunda invasión francesa y derrotó a Maximiliano; el tercero, surgió de la Revolución Mexicana y se institucionalizó en la Constitución de 1917.

Las Fuerzas Armadas son de paz, de defensa de la soberanía y de asistencia a la población en caso de desastres. Gustavo Díaz Ordaz rompió el perfil de éstas al tomar Ciudad Universitaria, las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional y reprimir estudiantes en Tlatelolco; Luis Echeverría al utilizarlas en la guerra sucia. A partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la utilización de militares en el combate al narcotráfico se incrementó paulatinamente.

Valoro a las Fuerzas Armadas, pero rechazo su utilización en actividades que competen a civiles. Soy realista, las policías estatales y la Guardia Nacional han sido rebasadas por la delincuencia organizada; sin embargo, no por esta realidad, debemos renunciar a que nuestras fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles y sigan únicamente como fuerzas de paz. Eso pienso yo, ¿usted qué opina?

La política es de bronce.

POR ONEL ORTIZ FRAGOSO
ANALISTA POLÍTICO Y ASESOR PARLAMENTARIO
@ONELORTIZ

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