DE LEYENDA

La Selección

El Tri no funciona, no juega bien, gana con lo mínimo y está en tercer lugar de la tabla por debajo de Canadá y Estados Unidos. El lastre de vernos superados en el liderato regional nos está haciendo daño

OPINIÓN

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Gustavo Meouchi / De Leyenda / Opinión El Heraldo de México

El Tri somos todos, pero desde hace un tiempo, siento que nos cuesta trabajo empatizar con la selección.

Desde el domingo de la semana pasada, en México estamos de cabeza con los logros de Donovan Carrillo en Beijing 2022. Creo que pocos podemos decir que somos expertos o apenas aficionados del patinaje artístico, que no es, ni de lejos, la disciplina deportiva nacional. La estadística es clara, hace 30 años que no existía representación mexicana relevante en este deporte. Nada de eso nos ha impedido ver los videos en los que se repiten las intervenciones de Donovan y de sus contrincantes, consumir las entrevistas, difundirlas, opinar y sentirnos orgullosos.

Pero eso no es lo único que ha ocurrido en el deporte nacional recientemente. El miércoles pasado, la Selección Nacional de futbol se enfrentó a Panamá durante la fecha FIFA de las eliminatorias hacia Qatar 2022. El partido tuvo un solo gol, de penal, que cobró Raúl Jiménez. Mucha polémica rodeó a ese marcaje. Las tomas señalan que el contacto al menos es dudoso, no ayudó mucho tampoco que Diego Laínez se doliera, donde no lo tocaron. No quiero pecar de puritano, en otras columnas me he quejado de que entradas criminales se dejan pasar en detrimento de la Selección.

Pero me resulta preocupante que ese triunfo de la Selección no produjo casi ninguna emoción favorable. Es cierto que una eliminatoria no se compara con los Juegos Olímpicos. También se podría traer a colación el “nivel” del rival, pero ese argumento cada vez pierde más fuerza, ya nadie cree en el Gigante de Concacaf, ni nosotros mismos. También tiene que ver con las expectativas. Pienso que, para los que seguimos el futbol, resulta impensable que nos perdamos Qatar, que es igual a que tengamos aspiraciones más allá de la primera ronda.
Los números dicen que la racha no es mala. Antes de esta última victoria en el Azteca se ganó en Jamaica y se empató con Costa Rica también en Santa Úrsula. Conseguimos siete puntos de nueve, nada mal, pero nadie está conforme, ni los aficionados, ni la prensa.

Las causas del desencanto se encuentran en que a últimas fechas, el Tri no funciona, no juega bien, gana con lo mínimo y está en tercer lugar de la tabla por debajo de Canadá y Estados Unidos. El lastre de vernos superados en el liderato regional nos está haciendo daño.

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Otro factor es el ánimo de los jugadores. Recién se ha discutido el escozor que produjeron las declaraciones de Héctor Herrera que en pocas palabras mencionó que el público del Azteca no se hace sentir como otros públicos en Europa. La sinceridad de la declaración no le quita que sea desafortunada y que llegue en un mal momento. Me atrevería a decir que es probable, incluso, que sea verdad. Cualquiera que haya presenciado un partido mundialista puede corroborar que el ambiente actual es mucho más frío, que hay poca ilusión y hasta algo de apatía por estos encuentros.

¿El problema es la afición? ¿El décimo segundo jugador no está haciendo su parte? ¿Héctor tiene razón? Sí, es probable que así sea. Al menos yo sé que no estoy tan emocionado como me gustaría. Y es que del otro lado no veo en los seleccionados, como en muchos juegos europeos, la garra, la pasión, la determinación, la necesidad de ir por todas, arriesgando hasta el físico. Si así fuera estoy seguro de que el Estadio Azteca y cualquier otro estallaría y apoyaría a ultranza.

Hace tiempo que ya no veo al Tri, me conformo con la Selección, tan fría, tan lejana, tan mecánica, obligada a ganar y apenas cumplidora. Y es que ni siquiera estamos pidiendo victorias, estamos pidiendo emoción, entrega, compromiso.

Yo no veo en los seleccionados la ilusión, las ganas y el compromiso que sí hemos visto en Donovan. Seguramente está ahí, pero simplemente no es invisible, y mucha gente que no ama el futbol tampoco lo ve. Puede que lo de Donovan se enfríe y pase cuando la novedad se haya gastado, sería lamentable aunque es probable que ocurra, lo que tengo claro es que los jugadores de la selección deberían aspirar a que todo el país se sienta tan conectado con ellos como ahora nos sentimos con ese joven a quien hace dos días ni siquiera conocíamos.

Todos esperamos que nos vaya bien en el Mundial, pero emoción con emoción se paga. Ojalá pronto podamos conectar con nuestra selección, para poder disfrutar y apoyar como todos merecemos.

POR GUSTAVO MEOUCHI
COLABORADOR
@GUS23258924

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