LA ENCERRONA

Un año interminable

“Para restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos se requiere algo más que palabras. Requiere la más esquiva de las cosas en una democracia, la unidad. Unidad.” Joe Biden

OPINIÓN

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Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Cada principio de año escuchamos frecuentemente que enero parece interminable y lo es más cuando eres Joe Biden. El día 20 de este mes el presidente número 46 de Estados Unidos cumplió su primer año al frente de la -todavía- nación más poderosa en el mundo y el año que ha pasado Biden también parecería que ha sido eterno, pues parafraseando a Gramsci, lo viejo no acaba de morir y lo nuevo termina por nacer, ya que el demócrata no ha podido desmontar las atrocidades que le heredó Trump y su mandato no ha alcanzado a materializar las altas expectativas que se tenían a su llegada a la Casa Blanca.

El mundo entero y, sobre todo, las y los estadounidenses veía con buenos ojos el arribo del otrora ex presidente en la era de Barak Obama, dando por hecho que el periodo oscuro del trumpismo había llegado a su fin. Cargado de épica y emoción, Joe Biden proclamaba su discurso inaugural, ante sus compañeros de partido, militares (que aún resguardaban su integridad física por los ataque ocurridos días antes en el Capitolio) y miles de espectadores vía remota. Sus primeras acciones fueron volver al Acuerdo de París, firmar 6 acciones ejecutivas para revertir las atrocidades antiinmigrantes de Trump y anunciar su plan de recuperación económica. Todo era frenesí.

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En este sentido, su primer gran triunfo al lograr “pasar” por el Congreso el Plan de Rescate por casi dos billones de dólares destinado a mitigar los efectos de la Covid-19, proporcionando transferencias directas a familias de ingresos medios y bajos, aumentos al plan de desempleo, combatir la pobreza infantil, acelerar el plan de vacunación y medidas para revertir los efectos del cambio climático. Con esto logró reducir la pobreza del 13.9 al 7.7 % y el desempleo de un 6.4 a 3.9 por ciento, su mejor nivel en décadas. Empero, estos resultados positivos trajeron consigo un “rebote” en el incremento de la inflación, un aumento al precio de la gasolina, aumento en la canasta básica.

Ante esto, las batallas internas en el Partido Demócrata, en el Senado y en el Congreso han ido minando aquella luna de miel y el estancamiento en su ambiciosa agenda legislativa no tardó en llegar. La reforma insignia de Biden sería el “Build Back Better”, que consta de un paquete de acciones, desde infraestructura social, educación y salud gratuita, medicinas a bajo costo, etcétera por casi 4 mil millones de dólares aún se encuentra detenida en la Cámara Alta, pues necesita a toda la bancada demócrata y a algún republicano, pero senadores como Manchin y Sinema no están dispuestos a ceder. Lo mismo pasa en las reformas migratorias y electorales, donde miembros de su partido no están de acuerdo con el presidente.

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De igual manera, en política exterior Biden también ha tenido claroscuros. El “regreso de Estados Unidos a Europa” sobre todo en temas medioambientales y de cooperación internacional se ha recibido bien por parte de los líderes mundiales, no así el anuncio de retirar sus tropas de Afganistán provocando la vuelta del gobierno talibán. Asimismo, en los últimos días Biden se enfrenta al conflicto inminente entre Rusia y Ucrania, donde su decisión de actuar activamente podría provocar que aquella lucha escale a dimensiones beligerantes con niveles trasatlánticos, situación que tampoco tiene contento al Congreso ni a la población estadounidense. Así, para Joe Biden este año ha sido uno convulso, donde su popularidad se encuentra a la baja, una pugna internacional en puerta y las elecciones de medio término ya se alcanzan a observar.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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