SALTO CUÁNTICO

Horror en el penal de San Miguel

¿Para qué usaron el cuerpo del bebé encontrado muerto el 11 de enero al interior la cárcel poblana?

OPINIÓN

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Karina Álvarez / Salto Cuántico / Opinión El Heraldo de México

Esta es una historia de terror que abre una serie de atrocidades que se viven al interior de las cárceles mexicanas y refleja el descontrol y corrupción que existen en ellas.

El caso del bebé encontrado muerto entre la basura del penal de San Miguel, en Puebla, no es más que un ejemplo de que la delincuencia impera en esta y muchas otras prisiones.

Ahora sabemos quiénes son los papás de este pequeño, quien murió en un hospital de la Ciudad de México el 5 de enero a causa de diversos padecimientos con los que nació en octubre. Sus padres no habían terminado de pasar su duelo, cuando dos semanas después se enteraron de que su bebé fue exhumado al día siguiente de su entierro en un panteón de Iztapalapa y fue trasladado a la prisión de San Miguel.

Y la cosa se pone peor, pues lo metieron por la puerta del penal desde el 7 de enero, lo encontraron cuatro días después con una herida en el abdomen, pero la necropsia arrojó que había muerto por asfixia: ¡mentira!, murió por sus padecimientos, ¿qué tipo de necropsia le realizaron las autoridades poblanas, pues fueron ellos los que se encargaron de esta situación?

Al principio se especuló que la lesión en el abdomen era porque seguramente habían introducido droga en él; luego se dijo que no, porque tiene los órganos completos; entonces, ¿para qué lo usaron?

El caso lo atrajo la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) desde el sábado por la noche, día en que regresó el cuerpo al panteón de donde fue extraído.

Ahora la fiscalía tiene el deber de encontrar a los responsables de exhumarlo y a quien desde el panteón informó sobre la existencia de ese bebé para que llegaran por él al día siguiente de que sus padres lo sepultaran. Mentes retorcidas aquellas que han hecho esto.

Desde Puebla, según las autoridades, ya tienen los nombres de las personas que ingresaron al bebé, pues supuestamente sí se registraron para su ingreso, ¿será verdad? Alguien debe ser detenido y responder las incógnitas que enmarcan este caso.

Es bien sabido por la sociedad que a las cárceles entra cualquier tipo de cosas y sustancias, pero ¿que un bebé no sea detectado a su entrada, habiendo sido registrado y luego nadie se haya preguntado por qué no salió?, eso parece que solo pasa en México.

Gran responsabilidad tienen las autoridades judiciales de ambos estados, pues sería increíble que no sepamos pronto quiénes son los responsables de este atroz caso y sus motivaciones.

Sincronía: “Desde 1820 se constata que la prisión, lejos de transformar a los criminales en gente honrada, no sirve más que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en la criminalidad. La prisión fabrica delincuentes, pero los delincuentes a fin de cuentas son útiles en el dominio económico y en el dominio político. Los delincuentes sirven”. Microfísica del poder (1980), Michel Foucault.

POR KARINA ÁLVAREZ
K.ALVAREZ.ROSAS@GMAIL.COM
@KAFARK84

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