COLUMNA INVITADA

"Todo bien, compa"

Estamos por llegar a los 100 mil homicidios; será el sexenio más violento de la historia reciente del país

OPINIÓN

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Guillermo Lerdo de Tejada / Columna Editorial / Opinión El Heraldo de México

López Obrador ha mostrado, una y otra vez, su incapacidad para reconocer errores y corregir el rumbo cuando las cosas no funcionan. Esa actitud, o más bien esa patología, la hemos visto innumerables veces en asuntos tan relevantes como la fallida estrategia contra el COVID-19; el desastre en la compra de medicamentos o la pésima decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Sin embargo, uno de los temas en que las consecuencias de dicha obstinación han sido más severas y trágicas y que, sin embargo, no se han señalado como amerita, es el de la seguridad.

La violencia, particularmente la vinculada al crimen organizado, no nació en su gobierno. Pero ha sido su gobierno el que decidió rendirse ante el crimen de forma abierta y deliberada, con la falsa idea de que lograría apaciguarlos; que se “portarán bien”. Esto no sólo no ha funcionado, sino ha empeorado los conflictos en regiones como Michoacán, el noroeste del país y ciudades fronterizas como Juárez y Tijuana.

Este lunes vivimos un ejemplo más, quizá el más claro de todos. En una carretera cercana a Caborca, Sonora, policías estatales se enfrentaron con integrantes de un grupo de la delincuencia organizada, que viajaba en varias camionetas. El saldo fue de cuatro delincuentes fallecidos y tres policías heridos. Luego vino lo más grave, que circuló en redes sociales: a unos kilómetros del enfrentamiento, otro grupo de delincuentes se encontraron una patrulla de la Guardia Nacional, y así, con armas largas en mano y tras un breve diálogo, acordaron seguir su camino con una frase que recapitula todo: “Hey, todo bien compa”. ¿Cómo deben las autoridades estatales entender lo sucedido? ¿Qué decirles a los policías heridos en cumplimiento de su deber? ¿Cuál es el mensaje que se manda a la delincuencia con hechos como éste? Desconozco si los elementos de la GN estaban coludidos con la delincuencia, si hay una instrucción expresa de no enfrentar al crimen, o si, más bien, interpretan las señales que llegan desde Palacio con el mensaje de “abrazos, no balazos”. Lo cierto es que no, no está “todo bien”. Caborca se ubicó en el séptimo lugar de las ciudades más violentas del país, en el primer semestre del año y Sonora es la quinta entidad con más asesinatos, como reporta el conteo de la consultoría en seguridad, DataInt. La pax narca no está funcionando. El crimen organizado no se autocontiene y el gobierno, paralizado y desorganizado, ha dejado de jugar su función como regulador de la violencia en el país. Estamos por llegar a los 100 mil homicidios en lo que va del sexenio de AMLO; una cifra que no tiene precedente a 33 meses de gobierno. Lo más grave es que, ante la falta de voluntad para corregir el rumbo y cambiar de estrategia, éste es apenas el comienzo. Este será el sexenio más violento de la historia reciente del país, y el legado de impunidad, debilidad institucional y desorganización será muy difícil de revertir.

POR GUILLERMO LERDO DE TEJADA SERVITJE
DIPUTADO CIUDADANO EN EL CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
@GUILLERMOLERDO

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