COLUMNA INVITADA

¿Es pertinente la Reforma electoral?

Si se priorizan los intereses partidistas sobre los de los ciudadanos, entonces se puede generar una amenaza notable para la estabilidad de la democracia mexicana

OPINIÓN

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Mauricio Forzán / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Hoy en día, el Instituto Nacional Electoral (INE) es percibido como el guardián de la democracia mexicana.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Cultura Cívica, el INE se encuentra catalogado como la institución con mayor nivel de confianza para los mexicanos después del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Nos ha costado desmesurado trabajo consolidar un andamiaje electoral que brinde certidumbre a la nación; reformarlo conforme a lo propuesto podría significar un retroceso.

Las recientes elecciones intermedias de junio fueron las más grandes en los últimos 30 años. Aun considerando el asesinato de 102 políticos, las agresiones a mil 66 candidatos y los obstáculos derivados de la pandemia, el INE orquestó favorablemente que 49.2 millones de mexicanos votaran en 162 mil casillas esparcidas en todo el territorio mexicano.

A pesar de que Morena será la principal fuerza política en 20 congresos locales y que suma 16 gobernadores en el país, el Presidente ha expresado su desconfianza en los dos organismos autónomos electorales existentes. Sus argumentos apuntan a una supuesta antidemocracia, incompetencia y parcialidad del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Existen argumentos que desmienten lo que desde la investidura presidencial se ha plasmado. Primero, nuestros organismos electorales permitieron las condiciones para que el pueblo mexicano eligiera fuerzas políticas alternas (el PAN en el 2000, el PRI en 2012 y Morena en 2018). El INE garantizó el sufragio efectivo en cada uno de los términos. Segundo, se ha demostrado en los últimos procesos la competencia de un eficaz mecanismo de elecciones no sólo mediante una significativa aprobación de la ciudadanía, sino también con la legitimación de los partidos y actores políticos involucrados. El INE funge como modelo electoral a nivel internacional, precisamente por su efectividad, legitimidad y transparencia. Tercero, la imparcialidad del árbitro electoral se ha autentificado con base en sus resultados durante 30 años, sin evidencia alguna de favoritismo o corrupción.

La incongruencia del Ejecutivo federal revela que los intereses detrás de la iniciativa en la reforma electoral favorecen la permanencia de un partido en el poder. Si se priorizan los intereses partidistas sobre los de los ciudadanos, entonces se puede generar una amenaza notable para la estabilidad de la democracia mexicana. Es por eso que —en función del contexto polarizado y las circunstancias desfavorables a los valores democráticos— es inoportuno aprobar iniciativas presidenciales en relación al tema electoral.

Si los aparatos electorales actuales han demostrado ser certeros con la complejidad del arte de lo electoral, entonces ¿para qué reformar el sistema electoral? ¿Por qué la necesidad de considerar esta reforma antes de las próximas elecciones presidenciales de 2024? ¿Será que se pretende abusar del poder para perpetuarse en él?

POR MAURICIO FORZÁN

ASOCIADO DEL PROGRAMA DE JÓVENES COMEXI

@MAURICIOFORZAN

PAL

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