UN MONTÓN DE PLATA

El diálogo económico con EU

El vecino país ha elegido las energías limpias como una prioridad y, a partir de ella, desarrollará toda su movilidad vehicular en las siguientes décadas

OPINIÓN

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Carlos Mota / Un montón de Plata / Opinión El Heraldo de México

Llegó la hora de la verdad. El Diálogo Económico México–Estados Unidos, que formalmente se retoma mañana en Washington, será la prueba de fuego real de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, respecto de la gestión de Joe Biden y sus prioridades.

Tras los encuentros virtuales y presencial de AMLO con Kamala Harris —quien ahora parece estar en un segundo plano al respecto de México—, y tras las sutiles bofetadas operadas por el secretario Alejandro Mayorkas al negar reabrir la frontera para viajes no esenciales pretextando riesgos sanitarios, llegó el momento de sentarse a negociar qué quiere cada país. Y lo que quiere Estados Unidos (EU) es muy claro: que México coopere en la agenda del gobierno de Biden que funciona bajo su programa Build Back Better, que es el eje central y la medida de éxito de la Casa Blanca frente al electorado.

Y, ¿en qué se traduce eso? En algo muy simple: la industria energética. Estados Unidos ha elegido las energías limpias como una prioridad y a partir de ella desarrollará toda su movilidad en las siguientes décadas con la industria de automotores cero emisiones. Y México no ha ofrecido nada ni está haciendo algo al respecto. De hecho, las charlas que personas del sector automotor han sostenido con la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, han sido para explicar la naturaleza del problema mexicano: no basta con que México facilite la apertura de una planta de autos eléctricos.

Es mucho más que eso. Se requiere toda una concepción de la energía limpia, desde la fuente de generación, la fabricación del vehículo, la infraestructura para la recarga de las baterías, y la reconversión de los materiales del vehículo depreciado una vez que termina su vida útil.

¿Puede Estados Unidos aceptar que México no ponga como prioridad el desarrollo de una movilidad sustentable mientras que ese país moviliza masivamente sus industrias energética y automotriz hacia el futuro?

La respuesta depende de que la propuesta mexicana no interrumpa el ritmo al que Biden quiere mostrar resultados frente a sus ciudadanos.  Si México no desarrolla los incentivos empresariales adecuados y ajusta su política energética para empatarla con la estadounidense, es probable que los cálculos de la Casa Blanca arrojen que nuestro país puede entorpecer la agenda de prioridades allá. Y eso sería inaceptable. Por eso la tarea para Marcelo Ebrard no será nada sencilla.

CEMEX

La cementera que encabeza Fernando González lanzó un marco de referencia para toda la financiación de la empresa con base en criterios de sostenibilidad. Dijo que se trata del marco más completo de toda la industria de materiales a nivel mundial y que alinea tres aspectos: la emisión de bonos sustentables, el manual de finanzas para la transición climática y los principios de créditos vinculados a la sostenibilidad